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Obispo Boxie en Misa Blanca: ‘la imagen de Dios nos dignifica a todos’

Feligreses con necesidades especiales y sus cuidadores participan en la 17º Misa Blanca el 18 de octubre en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en el sureste de Washington DC. Foto/Andrew Biraj

Ninguna discapacidad, limitación ni circunstancia, ni siquiera el racismo, puede disminuir la dignidad infinita de la persona humana, afirmó el obispo auxiliar de Washington, Robert Boxie III, durante la 17º Misa Blanca, celebrada el 18 de octubre en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el sureste de Washington, DC.

La misa, celebrada el Domingo Mundial de las Misiones, reconoció los dones de las personas con necesidades especiales, recordándonos que “el poder de Dios está presente en todas partes y que puede actuar a través de cualquiera, incluso de quienes no le conocen”.

Todas las personas con discapacidad, dijo el obispo en su homilía, tienen la capacidad de proclamar el Evangelio y de ser testigos vivos de la verdad salvadora del Evangelio dentro de la comunidad cristiana de creyentes, así como de ofrecer sus valiosos dones. Considera que quienes tienen necesidades especiales representan un regalo, un don, y “su participación enriquece cada uno de los aspectos de la Iglesia”.

“Todos, en virtud de nuestro Bautismo y de las vestiduras blancas que hoy llevamos, somos capaces de alcanzar la santidad, que refleja la santidad del mismo Dios y su propia imagen, grabada en nuestras almas”, dijo el prelado.

El obispo resaltó los cuidados que dispensan los padres, los miembros de la familia, los cuidadores y los profesionales de la salud. “Todos ustedes -cuando cuidan de sus seres queridos con discapacidad- hacen visible el amor de Dios para que cada uno de nosotros lo vea. Los honramos por su obra de fe, su esfuerzo de amor, su perseverancia y esperanza en nuestro Señor”, dijo.

Considera que Dios los ha elegido de manera especial para que “sean un ícono y una imagen de Cristo para el resto de nosotros”.

Enalteció la compasión, dulzura, paciencia y sacrificios que hacen “de forma tan desinteresada, en cada detalle”.

Monseñor Boxie también hablo de la encíclica papal “Magnífica Humanidad”, que insta a reconocer la dignidad inherente a cada persona humana.

Subrayó que el Santo Padre dice que la humanidad florece a través de nuestras limitaciones, gracias a ellas. “La sociedad suele valorar a una persona por lo que es capaz de hacer: cuánto puede lograr, cuánto dinero puede ganar, cuánto produce, qué hace o cómo vive de forma independiente”, explicó.

Pero, el obispo dijo que “nuestra dignidad no reside en nuestra capacidad… y nuestro valor nunca se mide por lo mucho que nos ajustamos a las expectativas de la sociedad o de otra persona. Todos somos hijos amados de Dios y, por eso, hoy damos gracias por nuestras personas que viven con discapacidad. No simplemente por lo que ustedes han superado, sino simplemente por quienes ustedes son”.

El obispo dice que cuando construimos una comunidad en la que se honra y se cuida la imagen de Dios, y en la que cada persona es acogida con dignidad -donde nuestro amor da cabida a que todos participen y compartan sus dones- “nos convertimos en una Iglesia más fiel, en la Iglesia que Cristo construyó, fundó y ordenó, en un verdadero reflejo del cuerpo de Cristo”.

Misa Blanca

Es una tradición que se remonta al desarrollo de la asociación nacional medica católica a inicios de 1930. Se entiende la profesión médica como la profesión de la sanación, una forma en que la labor de Cristo continúa en la Tierra.

La Misa Blanca, que lleva ese nombre por el color de la vestimenta de los que se dedican a la sanación, convoca a profesionales del cuidado de la salud para pedir la bendición de Dios para doctores, pacientes, enfermeras/os y quienes cuidan de enfermos.

Esta misa se conmemora cada año cerca del 18 de octubre, día de la fiesta de San Lucas, quien es el santo patrono de los médicos -él era uno de ellos.

Esta misa puede verse en: youtube.com/watch?v=T_pPnGq6JZk.

Ministerio

La oficina arquidiocesana de pastoral para personas sordas y con discapacidad ofrece atención pastoral, formación, talleres, defensa de derechos y preparación para los sacramentos a los católicos sordos o con discapacidad auditiva, ciegos, con baja visión o sordociegos. Esta oficina se encarga de la pastoral universitaria en la Universidad de Gallaudet, coordina la presencia de intérpretes cuando las parroquias, las escuelas católicas o las oficinas diocesanas lo necesitan. Además, forma a catequistas para que trabajen con la comunidad sorda.

Esta oficina promueve la vida plena y la dignidad de las personas con discapacidades físicas o del desarrollo mediante su integración en la vida parroquial y el culto, el apoyo a los cuidadores y familiares, y la defensa de los servicios de apoyo comunitario.

Esta oficina presta apoyo a los padres que reciben un diagnóstico prenatal inesperado, a los veteranos con lesiones relacionadas con la guerra y a las personas que padecen enfermedades mentales o crónicas.

Para más información, escriba a specialneedsministry@adw.org, llame al (301)853-4560 o visite el Centro Papa Francisco en 7202 Buchanan Street, Landover Hills, MD.



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