Los nuevos diáconos han escuchado la invitación amable, pero persistente del Señor a ingresar a esta orden sacramental de caridad del Evangelio, señaló el arzobispo de Washington, Wilton Gregory, en la misa de ordenación de diáconos permanentes realizada, en la Basílica de la Inmaculada Concepción, el 3 de junio de 2023, el 3 de junio de 2023.
“Sé que todos ustedes -algunos introvertidos, otros extrovertidos- están ansiosos de construir el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, y llegar a aquellos que aún no conocen su dignidad y valor como persona creada a la imagen de Dios mismo”, dijo el cardenal Gregory a los recién ordenados.
“El diaconado es el sacramento de las santas órdenes y también implica la obligación de trabajar por la caridad y la justicia en la tradición de la Iglesia. Como diáconos deben dedicarse al cuidado de los pobres, los que están solos, los marginados, los inmigrantes y los olvidados”, recalcó durante su homilía.
Afirmó que estas personas son de cualquier raza, hablan cualquier idioma, se pueden encontrar en cada comunidad -incluso en las de buenos ingresos-. “Como diáconos, deben buscarles, darles la bienvenida a la Iglesia, ofrecerles el mismo compasivo cuidado que recibirían del mismo Jesucristo”, les dijo en el marco de la solemne ceremonia que se llevó a cabo en la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington.
Un enorme reto el que han aceptado los nuevos doce diáconos de la Arquidiócesis Católica Romana de Washington.
Listo para servir
“Me siento aún emocionado y con una gran paz interior. Siento una alegría en mi corazón que no puedo explicarla todavía. ¡Es una abundancia de gozo!”, expresó el flamante diácono Walter Sánchez (43).
“Lo que más me gusta de ser diácono es la prédica, el momento eucarístico, dar la comunión, servir a la comunidad en general. Siento especial gozo cuando me corresponde dar la comunión en las bancas a las personas mayores y enfermas que no pueden llegar al altar”, agregó el único hispano en el grupo de recién ordenados en la arquidiócesis.
El diaconado les brinda a hombres solteros, casados una vez o viudos la oportunidad de servir a Cristo. Pueden bautizar, asistir al sacerdote u obispo, dar la comunión, casar fuera de la misa sin sacerdote o con sacerdote durante la misa, también pueden dirigir el servicio fúnebre.
Walter es científico, pertenece a la parroquia Santa Catalina Labouré de Wheaton, Maryland, y está casado desde hace 18 años con Glenda Orellana con quien tiene dos hijos de 14 y 18 años.
Este inmigrante salvadoreño llegó en 1993 a Estados Unidos. Al graduarse de la escuela secundaria, sirvió en la Marina de EEUU por 4 años y luego dos años en la Naval. Se graduó de la Universidad Rowan en Nueva Jersey y egresó con el título de biólogo.
Trabajó un año en un laboratorio privado, pero sentía que no era su vocación. Entonces cambió de campo y se dedicó a arreglar maquinarias de aire acondicionado y calefacción. Después de 19 años aún sigue trabajando en ese rubro técnico, ahora como empleado del departamento de ingeniería de American University.
Empezó a frecuentar Santa Catalina desde el 2004. Se sumó a la renovación carismática y participó en la catequesis familiar como catequista de padres -mientras los hijos están en catequesis-. Reconoce que el programa ha sido una experiencia gratificante. “Es una gran alegría porque después de dos años vemos la transformación en las parejas y en las familias”.
El llamado a servir a Dios es un proceso que lleva años y Walter recuerda que un momento clave en la definición de su vocación fue durante una Misa en 2017. “Sentí el llamado fuertemente, sentí la necesidad de predicar, me entró la curiosidad y un deseo de llegar a ser diácono”, afirmó.
Entonces se informó en internet (adw.org) y envió la solicitud por correo. El proceso de formación es en inglés y se extiende por cinco años. Al primer año, el obispo auxiliar Fisher, quien hoy sirve como obispo de la Diócesis de Búfalo, NY, lo instituyó como candidato al diaconado. Los aspirantes estudian principalmente historia, asuntos sociales y teología. Son instalados como lectores y luego como acólitos (orden menor como laico, no servidor del altar).
El proceso implica un profundo discernimiento -dijo Walter- y algunos no llegan al final de la formación porque en el camino van surgiendo asuntos que le hacen sentir al candidato que no es su vocación.
Tuvo la oportunidad de servir en 2022 a los inmigrantes orientándolos en cuanto a ayuda legal en Caridades Católicas de Washington. Igualmente les daba apoyo espiritual como parte de un grupo de candidatos al diaconado.
La esposa del diácono tiene que estar completamente de acuerdo en la decisión de su esposo de dedicarse al diaconado. Si ella dice no, el candidato no puede seguir. Además, puede tener un papel activo o no en la parroquia. No está obligada a servir.
Su esposa Glenda le acompaña, le apoya y siempre le dice que no se va a interponer en la relación entre Dios y él.
Este diácono sabe que es un reto, pero debe balancear su horario como servidor de la comunidad de fe y como padre de familia.
Ahora que ya es un diácono ordenado por el arzobispo, Walter admite: “Veo las cosas de un modo diferente e incluso la feligresía me ve como una autoridad en la Iglesia. Lo que me insta a servir en el nombre de la Iglesia y a través del Espíritu Santo”.
Cada persona, dijo, tiene un llamado de Dios para servir a los demás y hay que confiar en ese llamado. “Debemos poner de nuestra parte y Dios hará el resto”.
Al día siguiente de su ordenación, sirvió como diácono en tres misas, en las cuales leyó el Evangelio y dio la homilía en inglés y en español. Servirá no solo a los fieles hispanos sino a la comunidad en pleno.
El cardenal Gregory instaló a Walter para servir en su parroquia Santa Catalina -en la misa en inglés los sábados a las 5:15PM y en una misa dominical- y en el ministerio del Proyecto Raquel -sanación de personas que sufren debido a un aborto provocado- a nivel diocesano.
Los hombres de fe interesados en ser diáconos pueden visitar Adw.org y poner en el buscador “permanent diaconate”. Allí pueden informarse, ver los requisitos y llenar la solicitud. Ya no es requisito tener un grado universitario sino la capacidad de aprobar cursos universitarios.
La ceremonia puede verse en: youtube.com/watch?v=CnhKRlv5ijc.
