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Piden unidad ante crisis por fin del TPS

El cardenal Chibly Langlois, arzobispo de Los Cayos (Haití) da su homilía el 28 de julio del 2026 en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Foto/Mihoko Owada

El cardenal Chibly Langlois, primer purpurado de Haití hizo un firme llamado a defender la dignidad de toda persona, proteger a las familias y respaldar a los más vulnerables durante la “Misa en Solidaridad con la Comunidad Haitiana”, celebrada el 28 de julio en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. La ceremonia reunió a cientos de fieles en un momento de creciente incertidumbre para miles de haitianos en Estados Unidos tras el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS).

“Cada persona tiene valor, tiene una historia y tiene un futuro”, afirmó el arzobispo de Los Cayos al elevar la voz de la Iglesia Católica en defensa de quienes enfrentan el riesgo de perder la protección migratoria, insistiendo en que toda respuesta a esta crisis debe estar guiada por el respeto a la dignidad humana.

El cardenal exhortó a la comunidad haitiana a mantenerse unida frente a la crisis humanitaria derivada del fin del TPS: “Asumamos el compromiso de caminar juntos, defendernos unos a otros, buscar información veraz, organizarnos, apoyar a las familias que se encuentran en situación de riesgo y hacer oír nuestras voces con respeto, caridad y dignidad”.

En un mensaje de esperanza, Langlois recordó que la fe debe sostener a quienes atraviesan momentos de incertidumbre. “Creemos que el Señor camina junto al pueblo haitiano... Le pedimos a Él que no lo abandone... Dios abre un camino incluso cuando todas las puertas humanas parecen cerradas”, señaló durante la Eucaristía, que fue concelebrada por el arzobispo Thomas Wenski, de Miami; el arzobispo Robert Casey, de Cincinnati; y el obispo Jacques Fabre, de Charleston, Carolina del Sur, de origen haitiano.

Temor e incertidumbre

Los “tepesianos” haitianos sienten temor a ser ubicados y deportados a un país en condiciones desastrosas, sus compatriotas con documentos en Estados Unidos abogan por ellos, su comunidad de fe reza y camina a su lado asistiéndoles mientras los líderes de la Iglesia católica -a todo nivel- alzan la voz por ellos.

“Nos aferramos al TPS simplemente porque las condiciones en nuestro país están cada vez peor y peor. Dada la situación que se vive en Haití, sabemos que incluso es difícil que nos acepten (refugiados) en otro país”, expresó con reservas el joven haitiano Elisé, de 36 años, antes de la misa en su parroquia.

Él contó que lleva tres años a Maryland, donde ha vivido con todas las protecciones legales que le ha dado el gobierno, autorización para conducir y trabajar. Cuenta que, desde que llegó, la parroquia de Takoma Park es su hogar y no ha dejado de enviar remesas para apoyar a sus familiares.

Reconoce que le gustaría regresar a su tierra natal, como todo inmigrante, y estar cerca de su familia (hermanas y primos), pero las condiciones actuales allí son muy desalentadoras.

Según la inmigrante haitiana Carole Coaxum “la situación en Haití es caótica: no hay comida, no hay trabajos”, admitió quien lleva cuatro décadas viviendo en EEUU.

Ella considera que la deportación de sus connacionales creará una crisis humanitaria aguda: “Haití no está en una situación estable ni preparado para recibir a los ‘tepesianos’”.

Coaxum subrayó que los haitianos en situación irregular sienten miedo de ser arrestados, sus hijos -que muchos de ellos son ciudadanos- están sufriendo. Están viviendo una crisis emocional y nos toca rezar mucho”, dijo quien tiene cercanos amigos en su patria.

Iglesia camina con los haitianos

El servicio fue muy emotivo, concurrido, con un coro muy dinámico, los fieles cantaban y participaban con entusiasmo. Se ofició casi en su totalidad en creole, que es el idioma nacional ‘criollo’ de Haití, basado en el francés. También se habla en comunidades haitianas en el Caribe, Francia, Estados Unidos y Canadá.

“Nos reunimos para presentar ante Dios el dolor, la pena y la angustia de la comunidad haitiana en Estados Unidos, que se enfrenta a las consecuencias de la finalización del TPS. Esta misa es un profundo gesto de solidaridad de la Iglesia de Estados Unidos y de la Iglesia de Haití con las más de 350.000 personas que ahora se encuentran en esta difícil situación”, dijo el cardenal Langlois en su homilía.

Agregó: “Nos reunimos no solo para rezar, sino también para recordarnos mutuamente que somos una sola familia en Cristo”.

Instó a recurrir al Señor, alzar los ojos hacia Él, pidiendo sanación, misericordia y liberación. “Presentamos nuestras inquietudes ante Dios, pero no perdemos la esperanza”.

Dijo que muchos ‘tepesianos’ haitianos en Estados Unidos se preguntan cómo proteger a sus familias, cómo seguir trabajando, viviendo y construyendo un futuro.

En medio de la incertidumbre, manifestó el cardenal que hay que presentar el dolor ante el Señor. “Él es quien levanta a su pueblo cuando ha caído. Dios no permanece distante cuando su pueblo sufre y no nos abandonará. Nuestra solidaridad hoy es una señal de que Dios sigue actuando a través de nuestras manos, nuestra presencia y nuestro amor”.

El cardenal haitiano, basándose en el Evangelio, se refirió a “las fuerzas del mal que hieren a nuestro querido Haití con la violencia, la corrupción, la codicia, la injusticia y toda acción que destruye la dignidad del pueblo haitiano”.

Mencionó también a “aquellos que explotan los recursos del país para su beneficio personal o que recurren a la violencia en lugar de buscar la paz”.

El cardenal Chibly Langlois instó a buscar fortaleza en la oración y permanecer firmes en la fe, también pidió a Dios consuelo para todas las familias que viven en el miedo y la incertidumbre. “Qué Dios conceda sabiduría, compasión e iluminación a los líderes de las naciones, para que siempre protejan la dignidad de cada persona y trabajen por el bien común, especialmente por el pueblo haitiano”.

Defensores de los haitianos

Se estima que un 44 por ciento de los “tepesianos” haitianos (158 mil) viven en la Florida. La mayoría de ellos (113 mil) viven en el condado Miami‑Dade. Su arzobispo no solo vino a la capital a oficiar la misa especial, también a cabildear por ellos en el Congreso.

El arzobispo Wenski, quien es miembro del comité de inmigración de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU (USCCB), comentó luego de la eucaristía que algunos legisladores fueron receptivos e instó a los fieles a abogar por los “tepesianos”. “Por favor, ustedes no paren de rezar, no paren de visitar o llamar a los senadores o a aquellos en el poder, para ayudarles a entender el lado humano de esta situación”, dijo durante su discurso trilingüe (creole, inglés y español).

Los arzobispos y obispo mencionados, visitaron las oficinas de varios senadores en el Capitolio de Washington DC el lunes 27 de julio pidiendo una solución para los “tepesianos” de Haití.

En las reuniones, los obispos expusieron la situación a la que se enfrentan muchos haitianos en Estados Unidos, especialmente aquellos que han perdido el TPS, y se enfocaron en dar a conocer mejor las condiciones de vida en Haití desde la perspectiva de la Iglesia.

Los líderes católicos manifestaron su apoyo al proyecto de ley aprobado en abril por la Cámara de Representantes, que propone la prórroga del TPS para Haití hasta abril del 2029 (H.R. 1689/S. 4814).

Pero, se requiere aprobación del Senado y allí la propuesta está estancada a nivel de comité y los que abogan por los inmigrantes haitianos están pidiendo el apoyo de los legisladores para que avance manteniendo la versión similar a la cámara baja. Creen que podría forzarse legislativamente para que el proyecto de ley salga del comité y se presente a votación en el pleno del Senado.

Los prelados igualmente expresaron ante los senadores la necesidad de que la aplicación de la ley de inmigración se lleve a cabo de forma humana y selectiva, respetando la dignidad humana, las familias y las comunidades.

En la misa, Wenski tocó los corazones de los haitianos presentes, en su lengua criolla, les hizo cantar en creole e incluso reír a pesar de la preocupación individual, por los seres queridos y por la crisis humanitaria que se avecina.

“Gracias a la comunidad hispana aquí presente. El hecho de que hablemos hoy de Haití es porque la situación allí es grave, y no es que olvidemos a los tepesianos de Nicaragua, Venezuela y otros países que también necesitan documentos. Gracias por mantenernos en sus oraciones y apoyarnos”, dijo el prelado de Miami en español.

En representación de la USCCB, la hermana Joanna Okereke comentó: “Es tan triste este asunto del TPS. Son muchos los afectados y no se les está tratando como seres humanos. Fueron creados a la imagen de Dios y deben ser respetados, valorados y apreciados”.

Es subdirectora del subcomité de la conferencia episcopal nacional para el cuidado pastoral de inmigrantes, refugiados y viajeros, sostiene que los tepesianos son personas valiosas que contribuyen a la sociedad estadounidense.

“En mis plegarias diarias, se los encomiendo a Dios y oro para que (los políticos y funcionarios de) este gobierno cambie de mentalidad sobre este tema”, dijo la religiosa.

El párroco de la iglesia Nuestra Señora de los Dolores, el padre Ángel Fermín, dijo que la misa se organizó en solidaridad con la comunidad haitiana, pero también para todos los hermanos que enfrentan desafíos con el estatus migratorio. “Es una muestra de que la Iglesia está apoyando al pueblo de Dios que está sufriendo”, dijo.

Esa parroquia cuenta con una comunidad haitiana numerosa. Ofician misa en creole los domingos y los miércoles, a las cuales acuden unos 200 fieles.

El padre asegura que sus parroquianos, tepesianos haitianos, están muy asustados y preocupados. “Le pedimos al Señor que nos ayude y cambie el corazón de tanta gente que puede ayudar para que estas familias no sean separadas”.

Datos (es opcional…si es mucho se corta)

El estatus de protección temporal TPS ha llegado a su fin, aunque algunas batallas legales continúan. Según datos recientes se estima que hay 505.400 venezolanos en EEUU que han recibido el TPS, 330 mil haitianos, 174.190 salvadoreños, 52.585 hondureños y casi 2.935 nicaragüenses, de un total de tepesianos de 17 países.

Unos 200 trabajadores de Haití contribuyen con 5.9 mil millones de dólares a la economía cada año y pagan más de 1.5 mil millones en impuestos anualmente. Se estima que 50 mil hijos de haitianos son ciudadanos estadounidenses y son dependientes de sus padres tepesianos.

En el área metropolitana hay aproximadamente 33.680 tepesianos en Maryland (la mayoría de Haití y El Salvador), 29.970 en Virginia y 3.550 en el Distrito de Columbia.

El Departamento de Estado mantiene una advertencia de nivel 4 (‘No viajar’) en lo que se refiere a Haití. Está prohibido cualquier vuelo comercial desde EEUU a la capital, Puerto Príncipe. “Simplemente no existe ninguna posibilidad realista de que las personas puedan regresar a Haití de forma segura y ordenada en este momento”, según la USCCB.

La misa fue auspiciada por los secretariados de la USCCB de Migración y de Diversidad Cultural, también por el Secretariado para la Evangelización y Renovación Sinodal de la Arquidiócesis de Washington.



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