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Salud mental sin miedo: jóvenes católicos hablan de emociones y fe

Gabriella Escalante, coordinadora de la Pastoral Juvenil del del Instituto Pastoral del Sureste (SEPI), muestra el Libro de la Pascua, "Mente, alma y corazón: Hablemos de la salud mental sin miedo", realizado por los jóvenes de la Pastoral Juvenil. Foto/OSV/Rocío Granados, La Voz Católica

Los jóvenes de hoy se enfrentan a situaciones emocionales que les generan incertidumbre e inseguridad y de las que muchos se avergüenzan de hablar, especialmente cuando se trata de la salud mental.

Para abordar ese tema, jóvenes y jóvenes adultos de 12 diócesis del sureste de los Estados Unidos se reunieron durante varias semanas para elaborar "Mente, alma y corazón: Hablemos de la salud mental sin miedo", el Libro de la Pascua de este año que será utilizado durante la Pascua del 2026.

El proyecto del Libro de la Pascua se ha realizado desde 1980 por los jóvenes de la Pastoral Juvenil del Instituto Pastoral del Sureste, SEPI, la rama educativa de la Oficina Regional de los Obispos del Sureste de EEUU para el Ministerio Hispano, que abarca las 30 diócesis que comprenden la región del sureste del país.

El tema de la salud mental fue elegido por los mismos jóvenes, quienes compartieron sus inquietudes sobre el aumento de crisis de ansiedad y ataques de pánico entre los jóvenes.

Este libro no viene a dar una clase de salud mental, viene a abrir espacios de escucha "para que los jóvenes puedan identificar sus emociones, puedan abrir espacios de diálogo con respecto a lo que están sintiendo", dijo Gabriella Escalante, coordinadora de la Pastoral Juvenil del SEPI, en una entrevista con La Voz Católica, el periódico en español de la Arquidiócesis de Miami.

El libro tampoco ofrece tratamiento psicológico; solo reconoce esta realidad y la necesidad de prestarle atención a este tema y "darles herramientas y ofrecerles oportunidades para que los jóvenes expresen su vulnerabilidad sin vergüenza", dijo la hermana Ondina Cortés, directora de formación del SEPI.

Para Gaby Girón, psicóloga y mentora católica, es muy importante hablar sobre las emociones "y no se habla lo suficiente porque no tenemos las herramientas para expresar esas emociones".

Actualmente, el problema emocional que está afectando más a los jóvenes es la enorme "presión social de las redes sociales, porque la comparación es muy fuerte. Ellos están constantemente comparándose con los cinco segundos que alguien publique en Instagram o en Snapchat", dijo Girón, quien enseña manejo de emociones, de comunicación y sobre la teología del cuerpo a los jóvenes adultos de la pastoral juvenil del SEPI.

Esa fuerte comparación interna lastima la autoestima del joven "y si no creció con técnicas de socialización y de compartir (en persona) es difícil comunicar, y estamos viendo mucha tristeza que nos está hablando", dijo Girón.

Como Iglesia, tenemos que empezar a hablar sobre la salud mental "romper tabúes, porque mucha gente necesita escuchar", agregó la especialista.

Girón, quien escribió un capítulo del Libro de la Pascua sobre las emociones y su importancia, dijo que "muchas personas piensan que por ser católicos no podemos sentir ni expresar ciertas cosas porque deberíamos de confiar o deberíamos de estar supercontentos todo el tiempo".

"Las emociones son válidas y hay que expresarlas y saber comunicarlas", dijo al respecto. El problema es que muchas veces no sabemos qué estamos sintiendo y a la pregunta de "¿cómo estás?", la respuesta automática es "Bien". "¿Y qué pasa?, el 90% del tiempo no es cierto. Entonces no hay una coherencia", explicó Girón.

Es importante identificar lo que se siente. "Tomarnos el tiempo conscientemente y decir: ‘Espérate, ¿realmente estoy bien?’", dijo Girón.

"Cuando empiezas a crear conciencia, empiezas a ver que Jesús y Dios pusieron sentimientos y emociones por una razón. Empiezas a tomarte el tiempo de conocerte y qué bonito que cuando te conoces puedes donarte mejor", dijo Girón.

Otro hecho es que "siempre nos enfocamos en lo negativo. ‘Mamá, saqué una B. ¿Por qué no sacaste una A?’ ‘Mamá, aquí tengo la A, pues es lo único que tienes que hacer’. No hay un reconocimiento del joven, del niño o del adulto, porque ahora ya todos hemos crecido con estas heridas", dijo Girón.

"Hay que escuchar al joven, especialmente ahora que la tecnología nos ha hecho distanciarnos", indicó la especialista.

Ella explicó que nos perdemos de ver el lenguaje corporal de la persona, de ver si me está escuchando. Los jóvenes de hoy no crecieron con la interacción personal y la dopamina está tan alta que cuando se le pregunta "¿qué quieres ser cuando seas grande?", ahora dice: "No importa, no sé".

"Hay que empezar a ver las señales de los tiempos", agregó Girón.

Sobre el Libro de la Pascua

Como cada año, "el proceso del Libro de la Pascua recoge las voces de los jóvenes, y las historias y las oraciones son de ellos", dijo Escalante.

Más de 120 jóvenes de entre 18 y 38 años de 12 diócesis participaron en la elaboración de este libro.

El libro tiene siete capítulos, uno para cada semana del tiempo litúrgico: las seis semanas de la Cuaresma y la semana de Pascua, para acompañar a los jóvenes durante este proceso espiritual.

A diferencia de ediciones anteriores, además del equipo del SEPI, para redactar las introducciones de cada capítulo, se invitó a siete expertos ligados a la psicología y al ministerio hispano. Ese material sirvió de base para que los jóvenes escribieran el contenido del libro, aportando sus propias experiencias. Los expertos también ofrecieron seminarios web para acompañar el proceso formativo.

La preparación del libro incluyó 10 talleres híbridos, los jóvenes podían conectarse en línea y en persona. Se realizaron tres talleres principales. El primero fue en Miami, el segundo en Birmingham, Alabama, y el tercero lo realizaron en 10 lugares diferentes, por primera vez a nivel diocesano y conectados por Zoom.

Escalante señaló que la realidad migratoria y el miedo a viajar de los participantes "representó un gran desafío, pero al mismo tiempo una gran oportunidad".

La presentación del libro se realizó el 7 de febrero simultáneamente por Zoom en diferentes diócesis con la participación de representantes del equipo SEPI en las diócesis de Charlotte, Carolina del Norte; Atlanta, Georgia; St. Augustine y St. Petersburg, Florida. También participaron representantes de Lafayette, Louisiana; Owensboro, Kentucky; Nashville, Tennessee; y Knoxville, Tennessee, entre otras.

El libro es completamente bilingüe. Este año el contenido aparece en español de un lado y en inglés del otro.

"Tenemos un porcentaje muy grande de jóvenes nacidos acá, multiculturales y bilingües que creen y viven su fe en español, pero al mismo tiempo se sienten entre ambas culturas", dijo Escalante.

El otro propósito del libro es "hacerlo cada vez más atractivo para el joven, que sea dinámico y diferente", agregó Escalante.

Aunque el libro fue pensado para el tiempo de Cuaresma, puede utilizarse en cualquier momento del año. Las actividades, dinámicas y proyectos incluidos facilitan su adaptación a distintos contextos pastorales.

Más que un simple material de reflexión, el Libro de la Pascua para los jóvenes de distintas diócesis "es un proceso de desarrollo de liderazgo, es un proceso de evangelización y es una oportunidad de comunión", dijo Escalante.

El libro también cuenta con códigos QR que permiten acceder al pódcast del libro, donde se presentan las historias de vida de los jóvenes participantes.

En años anteriores estas historias se publicaban por escrito, pero desde hace cuatro años se comparten en formato de audio para escuchar directamente sus voces.



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