El 250.o aniversario de la independencia de Estados Unidos fue un evento nacional --excepto para quienes dieron la bienvenida a Colón, los descendientes del Mayflower y los que ya estaban aquí-- sin embargo, todos lo celebramos el 4 de julio porque este lugar se ha convertido en nuestro hogar y su historia, en nuestra historia. Lo mismo ocurre con quienes llegan hoy y con quienes lo hicieron a finales del siglo pasado. Todos contribuyen a la construcción de la nación.
Así lo expresó el arzobispo de los Servicios Militares de EE UU, Timothy P. Broglio, en su homilía durante la 74.ª Misa Roja anual, el 4 de octubre, celebrada en la catedral de San Mateo en Washington, en la cual el cardenal Robert McElroy fue el celebrante principal.
“Qué oportuno es que nos reunamos en el inicio tradicional del año judicial para implorar las bendiciones divinas sobre nuestros esfuerzos humanos, invocando la guía del Espíritu Santo y encomendando nuestras preocupaciones a un Dios amoroso que nos brinda consuelo”, subrayó el homilista.
Considera que “si todos nos lo tomáramos en serio, probablemente necesitaríamos menos tribunales y menos fuerzas policiales. Sin embargo, la vida es una constante peregrinación y estamos siempre en proceso de madurar hacia una respuesta más perfecta a la gracia divina que se nos ofrece. Si somos sinceros, admitiremos que cada uno de nosotros debe luchar a diario contra la inclinación hacia el mal”.
La misa es organizada cada año por la Arquidiócesis Católica Romana de Washington y la Sociedad John Carroll para pedir la guía y bendición de Dios para los magistrados, jueces, abogados, funcionarios públicos (a nivel local, estatal y federal) y diplomáticos -en vísperas de la inauguración del período de sesiones del Tribunal Supremo.
La Misa Roja es una tradición que se remonta a muchos siglos en Roma, París y Londres y que lleva ese nombre por las vestiduras rojas que portan los celebrantes y por el color del fuego, que es un símbolo del Espíritu Santo.
El arzobispo Broglio invita a invocar la sabiduría y el poder del Espíritu Santo para que guíe nuestros esfuerzos y nos lleve a desarrollar plenamente nuestro potencial en todas nuestras actividades. Además, dijo que el Espíritu da vida, crea e impulsa a las personas hacia el liderazgo. “Nos sumamos a la oración para que todos puedan estar llenos del Espíritu de Dios”, les dijo a los presentes.
Instó a controlar nuestros pensamientos hacia el bien y orar, porque la oración, “incluso en lo más recóndito del corazón, nos obliga a comprometernos. Las palabras aportan claridad, transmiten emoción y nos llevan al compromiso”.
Dice que, en medio de los retos y las inquietudes del mundo actual, el ser humano busca la presencia de Dios, que se manifiesta con el consuelo, la paz y esa serenidad "que nos dice que estamos en el lugar adecuado y comprometidos como debemos estarlo". Esos signos deben infundirnos confianza a medida que avanzamos, dice.
Considera que para tener la paz del Señor, hay que centrarse en todo lo que es verdadero, honorable, justo, amable, generoso y excelente.
El servicio comenzó con un despliegue de banderas, el solemne himno nacional y la invitación a orar por la nación en su 250.o aniversario de la independencia, así como por todos los funcionarios públicos y quienes están involucrados en la administración de justicia.
Estuvieron presentes los magistrados John G. Roberts, Brett Kavanaugh, Amy Coney Barrett y Anthony McLeod Kennedy (retirado); también los presidentes de la Universidad Católica de América y la Universidad Georgetown; decanos y profesores de escuelas de leyes del área; también abogados y estudiantes de leyes.
Fueron concelebrantes: el nuncio apostólico Gabriele Giordano Caccia; los obispos auxiliares de Washington, Robert P. Boxie III y Gary R. Studniewski; el obispo auxiliar emérito de Washington, Roy Campbell; y el obispo Michael Burbidge de Arlington; monseñor Ronald Jameson, rector de la catedral; y otros sacerdotes y religiosos.
Luego de la misa, la John Carroll Society ofreció un almuerzo en el Hotel Capitol Hilton y entregó sus Premios Pro Bono a profesionales del derecho que prestan servicios de voluntariado a través de la red legal de Caridades Católicas.
El 5 de octubre comienzan las sesiones del Tribunal Supremo. La misa puede verse en: youtube.com/watch?v=K-_3ZqfTY5w&t=378s.
