Catholic Standard El Pregonero
Clasificados

“Difíciles, pero poderosos días en Texas”

Una mujer coloca flores en un monumento establecido afuera de la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, para honrar a los 19 estudiantes y dos maestros asesinados en un tiroteo masivo el 24 de mayo de 2022. La gente se reunió en el memorial el 24 de mayo de 2023, un año después del tiroteo. El padre Daniel Carson, párroco de St. Peter en Capitol Hill a quien se ve a la derecha al fondo, fue uno de los 14 líderes parroquiales de Estados Unidos que participaron en un viaje de inmersión misionera a Uvalde patrocinado por Catholic Extension. Foto/Rich Kalonick, Catholic Extension

Mantenernos unidos -no divididos-, orar, ayudar a los inmigrantes, promover la vida y dar el ejemplo a nuestros hijos, es lo que deberíamos hacer los católicos ante los constantes tiroteos masivos y la crisis migratoria.

Así lo considera el padre Daniel B. Carson, párroco de la Iglesia de San Pedro de Capitol Hill, quien viajó recientemente a la frontera con ocasión del primer aniversario de la masacre escolar en Uvalde, Texas, y la tragedia de los 53 inmigrantes indocumentados que murieron hacinados dentro de un camión en San Antonio.   

Al compartir su opinión y visión sobre los controversiales temas, el sacerdote recalcó que “todos estamos creados a la imagen y semejanza de Dios”.

Su expresión implica que toda la humanidad está llamada a reflejar y representar la imagen de Dios, la cual es parte de nuestra propia naturaleza y es de donde emerge nuestra dignidad humana. Se trata de un derecho fundamental y un valor inherente, innato e inviolable que tiene cada persona.

Explicó que los inmigrantes llegan a la frontera luego de una travesía que puede incluso extenderse por tres meses. “Vienen de lugares peligrosos, buscan seguridad y una mejor vida para sus familias, lo mismo que motivó a mis ancestros”, dijo quien tiene raíces polacas y checoslovacas. 

El padre Carson fue parte de un grupo de 14 líderes parroquiales de diferentes partes de Estados Unidos que hicieron el viaje de misión e inmersión, del 23 al 25 de mayo. Once sacerdotes, un diácono y dos líderes laicos fueron acompañados por diez representantes de la organización auspiciadora de la iniciativa, Catholic Extension (CatholicExtension.org).

 Fue el primer viaje del sacerdote a la zona fronteriza y lo describió como “difíciles, pero poderosos días en Texas”.

En Uvalde

El 24 de mayo se cumplió un año de la matanza escolar en Uvalde y el padre dice que fue “un día de tristeza, enojo y pérdida, pero a la vez de fe y esperanza”.

El obispo local dio una poderosa homilía en la misa conmemorativa en la iglesia del Sagrado Corazón, con los estudiantes de la escuela y la comunidad. 

Se congregaron un centenar de personas en el centro de la ciudad, donde podían verse cruces recordando los momentos claves.

“Están tratando de sanar juntos y es un ejemplo de lo que debemos hacer: mantenernos unidos”, dijo el padre Carson.

La escuela católica del Sagrado Corazón, construida por Catholic Extension en 1913 ha acogido a 30 alumnos sobrevivientes de la masacre. El padre contó que fue un momento emotivo cuando pudo conocer a uno de esos alumnos, llamado Noah, quien sobrevivió cuando sus compañeros y su profesora murieron en el aula. El atacante le disparó, pero el niño se salvó porque su maestra se puso encima de él. 

En esa escuela parroquial, las monjas terecianas están haciendo un trabajo increíble para sanar a los afectados -dijo el sacerdote-. “Lo más duro y lo que nunca olvidaré es lo que sentí cuando estaba de pie en el monumento conmemorativo en la esquina de la escuela primaria Robb con las cruces, los nombres y las fotos de los alumnos y profesores”.

En ese momento el párroco pensaba en los estudiantes y maestros de su escuela San Pedro en el sureste del Distrito de Columbia. “Y no podía comprender semejante pérdida, ni siquiera la pérdida de una persona a causa de la violencia”.

El tiroteo en la Escuela Robb fue perpetrado por Salvador Rolando Ramos (18) y dejó 21 muertos y 17 heridos. Después de haber herido a su abuela en su casa, el joven se dirigió a la escuela y disparó en el exterior durante aproximadamente cinco minutos, luego ingresó con un rifle AR-15 por una puerta que estaba abierta. Se encerró en un aula por una hora y acribilló a sus víctimas. No encontró resistencia armada en ese lapso y los agentes de la policía local han sido muy criticados por la lentitud y sus acciones durante el incidente. Fue abatido por un grupo especial de la Patrulla Fronteriza.

La tragedia en Uvalde se considera el tercer tiroteo escolar más mortífero en Estados Unidos.

El padre Carson explicó que en las escuelas católicas de la Arquidiócesis Católica Romana de Washington “hacemos lo mejor que podemos para prevenir la violencia”, empezando por mantener todas las puertas completamente cerradas, hacer simulacros para entrenar a estudiantes, maestros y empleados en casos de emergencia y tener cámaras de seguridad.

Como pastor a cargo de la feligresía, considera que para detener o reducir la violencia la respuesta es una combinación de medidas para controlar el acceso a las armas y (cuidar, estar atentos a) la salud mental. 

“Los padres son los primeros maestros de la fe y un ejemplo” para sus hijos. El padre mencionó la importancia de educar a los niños para que no desprecien la vida y traten a los demás como hermanos en Cristo.

En San Antonio

Al día siguiente, el grupo se desplazó a 90 minutos de Uvalde para visitar el lugar donde murieron 53 migrantes dentro de un camión en plena calle en San Antonio, Texas. El padre Carson encabezó la oración en memoria de los fallecidos y en apoyo a los 12 sobrevivientes que están muy enfermos.

Esa tragedia ocurrió el 27 de junio del 2022 debido al hacinamiento, a las elevadas temperaturas e inhumanas condiciones en que eran transportados los indocumentados recién llegados.

“Luego visitamos el centro de migrantes de Caridades Católicas, una operación masiva llena de compasión y amor al servicio de nuestros hermanos necesitados. Escuchamos historias desgarradoras de las travesías de los inmigrantes, pero también su esperanza y agradecimiento a Dios y a nuestra Iglesia”, dijo el sacerdote.

El centro recibe inmigrantes recién llegados, les brinda un sitio donde dormir, alimentos, ropa, cuidados, asistencia legal y médica, también coordina la transportación para que puedan reencontrarse con sus familiares en otras ciudades del país. 

Allí el padre conoció a una pareja, dueños de negocios en México, e hijos que se vieron forzados a huir de su país porque las pandillas los presionaban y amenazaban. 

Para más información sobre Saint Peter’s Catholic Church, ubicada en 313 Second Street, SE, Washington, DC., visite www.saintpetersdc.org.

Esta parroquia ha impulsado recientemente una iniciativa para asistir a un millar de inmigrantes recién llegados desde la frontera al área metropolitana. Durante seis meses les dieron ropa y comida, les guiaron para que tuvieran un lugar donde dormir.

“La situación en la frontera debe ser afrontada, pero hay que atender las necesidades de los que ya han ingresado al país”, dijo el padre.


Secciones
Buscar