Nunca se es demasiado joven ni demasiado mayor para servir, dijo la hermana Norma Pimentel a los alumnos de Don Bosco Cristo Rey (DBCR), invitada especial a la inauguración del Sargent Shriver Center for Faith in Action, en Takoma Park, Maryland.
Directora de Caridades Católicas del Valle de Río Grande, considerada una de las personas más influyentes del mundo y una de las mujeres del año 2026 según la revista Time, la religiosa visitó la citada escuela el 22 de octubre y exhortó a los estudiantes: “Tienen que dejar que Dios les llene de esa fuerza, ese fuego, esa energía que realmente impulsa hacia adelante y les permite lograr todo lo que pueden, porque tienen esa oportunidad. Tienen que hacerlo. Todos tenemos que dar lo mejor, para ser la mejor versión de nosotros mismos”.
Todos debemos aportar nuestro granito de arena y estar dispuestos a defender a los más vulnerables y a quienes están sufriendo, afirmó. Considera que todos tenemos la responsabilidad de alzar la voz y hacer oír nuestra opinión. “Si no estamos de acuerdo con lo que está pasando, cada uno de nosotros debemos actuar, detenerlo y corregirlo. Al hacer lo que Dios nos impulsa a hacer, cambiamos este mundo para que sea un mundo en el que realmente haya paz, en el que realmente haya armonía entre nosotros, en el que no tengamos miedo de aportar nuestro granito de arena para defender y proteger la dignidad de cada persona”, dijo ante unos pocos estudiantes e invitados para la ocasión.
La muy reconocida religiosa llegó desde la ciudad de McAllen, al sur de Texas, y fue acogida con mucho respeto y cariño, al igual que ella y su equipo lo hacen con las familias en crisis, los desamparados, refugiados e inmigrantes que ingresan por la frontera vulnerables, confundidos, desvalidos y cansados. Caridades Católicas los cuida, guía y ayuda.
La hermana contó un poco de historia sobre el centro de atención humanitaria que tienen allí. Recordó la masiva inmigración proveniente de Centroamérica, especialmente de El Salvador y Guatemala. “No paraba de escuchar las historias de los jóvenes y familias que recibíamos cada día y que venían huyendo de las atrocidades en sus países. Eran historias terribles sobre cómo el gobierno los perseguía y torturaba, cómo tenían que huir, cómo vivían esa realidad y cómo intentaban salvar sus vidas”.
También relató su experiencia cuando fue arrestada en una manifestación en defensa de los derechos de la gente, donde rezaban y cantaban. Fue a Corte y luego el caso fue anulado.
Respondiendo preguntas de los alumnos, contó que se levanta a las 4 a.m., pasea a sus dos grandes perros y luego dedica una hora de adoración al Santísimo. “Porque para mí es muy importante sentir esa presencia de Dios, que me guiará y se asegurará de que todo lo que diga o haga ese día sea realmente la voluntad de Dios en mí, para contribuir a que este mundo sea un poco mejor”.
La joven Alison Guerra le dijo a la religiosa: “Muchos jóvenes católicos quieren marcar la diferencia, pero sienten que son demasiado jóvenes o carecen de experiencia para hacer algo significativo. ¿Qué le diría usted a alguien que se siente llamado a servir, pero no sabe por dónde empezar?”.
La hermana respondió que nunca se es demasiado joven ni demasiado mayor para servir. “Seamos quienes seamos, estamos llamados a servir y a estar a la altura de lo que se nos ha encomendado, sea cual sea. No importa lo joven que seas. Dios siempre está ahí para que hagamos nuestra parte. Cada uno tiene una misión muy especial, estamos destinados a hacer algo y siempre debemos recurrir a Dios para asegurarnos de que Él nos guíe a descubrir qué es”.
La hermana Pimentel ha recibido más de cinco doctorados honoris causa y la Medalla Laetare de la Universidad de Notre Dame. En 2020 la revista Time la distinguió como una de las cien personas más influyentes y en 2026, como una de las mujeres del año.
En el evento, los alumnos también tuvieron la oportunidad de expresar sus expectativas, se honró la memoria de Shriver como uno de los más importantes servidores públicos del país y se enalteció la importancia de servir desinteresadamente a todo nivel en la comunidad.
Fe en acción
El Sargent Shriver Center for Faith in Action se va a enfocar enteramente en el servicio a los demás y a la comunidad. Al día siguiente del evento, el 23 de octubre, el cuerpo de servicio de DBCR se puso en acción: unos 480 alumnos fueron a servir en 20 lugares diferentes.
Otro aspecto que el centro va a desarrollar es el liderazgo estudiantil, y se entrenará a los alumnos para utilizar su voz como oradores públicos en defensa de nobles causas. Igualmente habrá integración de estos objetivos con el currículo.
El centro, que opera desde hace cuatro meses, ya cuenta con la aprobación de los alumnos, contentos con lo realizado y con lo que se planea.
“No se trata solo de fe, el centro es una oportunidad para conectar a estudiantes, maestros y la comunidad. Vamos a poder ayudar a enfermos, personas sin hogar y discapacitados”, contó Julissa Henríquez (17), de raíces salvadoreñas.
“Estoy feliz porque podremos ayudar a los más desfavorecidos de la comunidad. A través del centro vamos a cumplir con las horas obligatorias de servicio y vamos a poner nuestra fe en acción”, dijo Alejandra Castro (17).
“El servicio no es algo que debes hacer por compromiso, sino debe salir del corazón”, dijeron quienes al día siguiente iban a ayudar a indigentes en Wheaton.
Los estudiantes de DBCR dijeron en el evento que ayudar a la gente es importante, “no por el reconocimiento, no porque me están mirando, no porque necesito horas de servicio, sino porque amas a los demás y amas servir”.
Un grupo de 12 estudiantes y tres maestros ya participó, del 26 de junio al 4 de julio de este año, en el primer viaje de servicio comunitario a El Salvador, coordinado por el nuevo centro.
“Fuimos a Las Delicias, a tres horas de la capital, a ayudar a una comunidad muy pobre. Mezclamos cemento y construimos los cimientos de la casa de una señora en necesidad. Hicimos arreglos de pintura y preparamos el terreno e hicimos otros trabajos de construcción en un parque, conversamos con salvadoreños y vimos en qué condiciones viven”, dijo Diana Ventura (17).
Como parte del viaje, el grupo también visitó el lugar del asesinato y la tumba de San Óscar Arnulfo Romero, así como el sitio en la Universidad Centroamericana (UCA) donde en 1989 asesinaron a seis jesuitas, una empleada de limpieza y su hija, caso conocido como los mártires de la UCA.
Sargent Shriver
El evento comenzó con una misa en honor a Robert Sargent Shriver (1915-2011), cuyo celebrante principal fue el padre John Enzler, quien fue su párroco durante una década.
El nuevo centro lleva el nombre de este destacado católico nacido en Maryland, que impulsó innumerables programas sociales en Estados Unidos y fue diplomático, editor de Newsweek, político y activista. Se convirtió en miembro de la familia Kennedy al casarse con Eunice Kennedy.
Fue el creador y primer director del Cuerpo de Paz (Peace Corps) durante el Gobierno de Kennedy y fundó Job Corps, Head Start, VISTA, Upward Bound y otros programas de gran impacto social. Su hijo Mark K. Shriver es actualmente el presidente de DBCR.
“Sargent Shriver era un hombre extraordinario. A pesar de que lo tenía todo, sintió que realmente tenía que volver la mirada hacia aquellos que eran más desfavorecidos, los más vulnerables, los más indefensos. Y así lo hizo. Decidió elegirlos a ellos, alzar la voz en su defensa y hacer que todos nosotros, todo el que pueda, hagamos lo mismo. Era un líder que se dejó guiar por Dios, porque esa es la única forma de lograr algo así, de ser alguien como él, alguien que se atrevió a dedicar su vida a creer que hay algo más grande en la vida por lo que todos debemos luchar”, dijo la hermana Pimentel.
Shriver decía que “la paz requiere el reconocimiento, sencillo pero poderoso, de que lo que tenemos en común como seres humanos es más importante y decisivo que lo que nos separa”. Con fondos del Congreso, se estableció un Instituto de la Paz que lleva su nombre: sargentshriver.org.
Los alumnos repitieron en el evento las palabras que Shriver decía sobre el servicio: “Servir, servir, servir. Porque, al final, serán los servidores quienes nos salven a todos”.
Shriver decía que “EEUU necesita escuelas capaces de desarrollar valores en las mentes y corazones de la gente joven” para darle forma a la conciencia moral de los estudiantes. También decía que “lo que cuenta no es lo que obtienes de la vida, sino lo que das y lo que se da desde el corazón”, que “nada supera los beneficios que recibe una persona que hace de la compasión y el amor el objetivo de su vida” y creía firmemente que “al final, se nos juzga por lo que damos, no por lo que tomamos, en este breve tiempo que pasamos en la Tierra”.
