Catholic Standard El Pregonero
Clasificados

El sueño de ir a la universidad y cómo Stephanie Duque lo hizo realidad

Stephanie Duque cuando se graduó en 2022 de la secundaria en el Quince Orchard en Gaithersburg, MD. Ella estudia actualmente en el Honors College de Towson University. Foto/cortesía de la familia Duque. 

La aceptación de los estudiantes hispanos en universidades en Estados Unidos se ha duplicado en los últimos veinte años y, aunque persisten limitaciones económicas que impiden a muchos completar una carrera, miles de ellos logran anualmente asistir y graduarse de las universidades con la ayuda de becas y asistencia financiera.

Los costos de matrícula y gastos básicos del estudiante para asistir a la universidad también se han elevado, pero existen recursos financieros que los benefician, siempre y cuando ellos y sus familias busquen asistencia gubernamental, de instituciones sin fines de lucro, públicas y privadas, ajusten el presupuesto familiar y, en algunos casos, recurran a préstamos estudiantiles.

“Es importante analizar y seleccionar las escuelas a aplicar de acuerdo con las posibilidades económicas, ver las universidades del Estado en que se vive, solicitar FAFSA (Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes), explorar la ayuda financiera de la universidad, de becas, préstamos estudiantiles y ajustar el presupuesto familiar”, explicó la joven de origen ecuatoriano Stephanie Duque, quien concluyó su secundaria en el Quince Orchard en Gaithersburg y hoy estudia en el Honors College de Towson University. 

Generalmente, se solicitan préstamos estudiantiles que pueden ser otorgados por la universidad, la banca privada o el Gobierno federal, siendo necesario llenar en línea el formulario de FAFSA en el sitio StudentAid.gov. 

La solicitud financiera es un proceso paralelo a la solicitud académica, pero cuando el estudiante es aceptado recibe información sobre la asistencia financiera. 

Según un estudio del Pew Research Center de 2021, el 52% de los hispanos consultados dijeron que una de las razones por las que no se graduaron en una carrera de cuatro años en la universidad era que no contaban con los recursos financieros necesarios para pagar la matrícula. 

Duque aseguró que “la asistencia de los asesores universitarios en la secundaria” y de organizaciones como el Latino Student Fund, el cumplimiento de los requisitos en sus aplicaciones y la ayuda de sus padres le allanaron el camino a la universidad.  

Explicó que, en el verano de 2019, cuando recién terminaba su primer año de secundaria en Quince Orchard conoció el Programa Listo Rápido del Latino Student Fund, tomó el curso de una semana y comenzó a pensar en cómo podría continuar sus estudios a nivel superior.

“Cuando participé en Listo Rápido no pensaba todavía en la carrera seguiría, quería conocer las alternativas, becas, opciones de pago y otras recomendaciones útiles para cuando llegara el momento de aplicar”, agregó Stephanie. “Ese curso en Latino Student Fund fue clave porque aprendí sobre las múltiples posibilidades académicas y de asistencia financiera disponibles, mis padres se involucraron y navegamos juntos el sistema”. 

En Quince Orchard, Stephanie también contó con consejería para aplicar en las universidades. “Lo que nos enseñó la consejera en la escuela también fue decisivo”, admitió. “Fue muy valioso porque entre otras cosas conocí los porcentajes de estudiantes de Quince Orchard que ingresaban a las universidades en las que estaba interesada”.

Aplicar a 10, 15, 20 o más universidades parece un proceso muy complicado, pero hoy los estudiantes disponen del Common App, una aplicación que les permite solicitar cupo en todas las universidades que deseen, completar sus ensayos y otros requisitos, llenar la planilla de ayuda financiera y recibir consejos de otros estudiantes que ya pasaron por el proceso. 

“Así fue como pude investigar unas diez universidades cerca de casa, en DC, Virginia y Maryland y al final me decidí por el Honors College de Towson porque tienen todo lo que buscaba, me visualicé estudiando ahí y además me dieron la mejor ayuda financiera”, continuó Sthepanie, quien aplicó bajo la modalidad de acción temprana (early action), un recurso mediante el cual los estudiantes pueden aplicar antes de la fecha límite en diferentes universidades y también reciben los resultados de aceptación con anticipación. 

Un aspecto básico para decidirse en cuáles escuelas aplicar es visitar los recintos universitarios física o en forma virtual, tal como fue habitual durante la pandemia.

Una vez enviadas las aplicaciones a través del Common App, las universidades solicitan ensayos, información sobre el servicio comunitario, envían cuestionarios para estudiantes y padres y, si lo consideran necesario, información financiera adicional para determinar el monto de la ayuda.

“Es clave preguntarse, cuando se está aplicando, si uno se visualiza en tal o cual universidad, si será el mejor sitio para uno, si tienen todas las cosas que uno quiere porque es una inversión en la que uno gasta dinero desde el principio”, dijo. 

Recomendó a las familias que “piensen en todo el esfuerzo realizado para vivir en este país y vean el sacrificio de los estudiantes para recorrer todo el proceso” hasta egresar de la secundaria en escuelas católicas, públicas y privadas y “que no lo dejen perder, que se esfuercen y aprovechen las oportunidades” que ofrece este país para cumplir sus metas y labrarse un futuro mejor.

Sandra, la mamá de Stephanie, enfatizó la importancia del apoyo de los padres: “Lo fundamental es que nos eduquemos y nos involucremos con el sistema educativo desde que nuestros hijos comienzan en la escuela, hacer seguimiento para ayudarlos en su formación y preparación para cuando llegue la hora de aplicar a la universidad”.

“La educación es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos, para que estén preparados para el futuro en un mundo tan competitivo como el que vivimos en la actualidad”, dijo Sandra Duque, quien emigró desde Ecuador en los años 80’s.

También recordó que además de participar en el Programa Listo, su hija aplicó para una beca completa muy competitiva promovida por Latino Student Fund que finalmente no logró, y luego “entendimos que la mejor opción financiera era que ella estudiara en el Estado y así obtener una matrícula más baja por el In-state tution”, matrícula que el estudiante paga si asiste a una universidad pública en el estado en que reside.

“Además del menor costo que nos representa Towson, la tenemos cerca de nuestra casa en Maryland y ella está haciendo sus mejores esfuerzos”, subrayó Duque. Las universidades también pueden ofrecer el llamado work study, un trabajo en la universidad, “un beneficio para el cual Stephanie ya ha sido seleccionada para el año que viene”, dijo la orgullosa mamá.

“Como padres queremos que nuestros hijos se preparen, que no cometan los mismos errores que hayamos podido cometer nosotros, y debemos inculcarles que lo más importante es la educación. El dinero es importante, pero la educación es lo que los acompañará para toda la vida”, reflexionó Duque, cuyo hijo menor termina este año su educación superior en la escuela católica María de Nazaret en Darnestown, MD. Con certeza, Sandra, su esposo Alfredo y su hija Stephanie Duque están mejor preparados para ayudar al menor de la familia a aplicar exitosamente en un futuro a las universidades en las que desee estudiar.

 

Secciones
Buscar