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El trauma de los inmigrantes

Dr. Michelle A. Herrera es psicóloga clínica y catedrática en Columbia University. Foto/cortesía MH

Ante la ola de incidentes con los agentes de ICE a nivel nacional, los inmigrantes están viviendo con un temor crónico, incluso quienes tienen residencia permanente o ciudadanía. Solo ver las noticias sobre abusos, fallecimientos y desaparición de migrantes, ya es traumático.

Para muchos que han entrado en contacto con los agentes de migración, el encuentro representa un doble trauma que quedará como una huella de por vida. Es que sufrieron en la odisea de cruzar la frontera -luego empezar de cero y adaptarse a una tierra extraña- y volvieron a sufrir al ser violentamente arrestados por agentes de inmigración.

ICE es una amenaza latente en la mente de los extranjeros, en especial de quienes no tienen documentos o estatus permanente. Encontrar cara a cara a estos agentes es aún más traumático. Si la persona es agredida, abusada o herida en el incidente, la huella psicológica no será fácil de borrar. Tampoco lo será para los familiares, que fueron testigos, sufren la separación o lloran por la pérdida de un ser querido a manos de ICE.

La situación es traumática en diferente grado, dependiendo de la vulnerabilidad del individuo, de la situación migratoria y el contacto que ha habido con agentes federales.

“Gracias por apoyar a nuestros hermanos inmigrantes. Sabemos lo desgarradoras y traumáticas que son muchas de sus historias”, dice la red de apoyo y defensa del inmigrante, de la parroquia San Camilo.

Por eso, la red convocó a sus miembros a una presentación virtual sobre el trauma el 25 de agosto, auspiciada por Sanctuary Ministry of Washington National Cathedral. Líderes de San Camilo, Episcopal Migration Caucus y otros grupos de fe son parte de la red, quienes oran, educan, abogan e informan sobre el tema de inmigración a nivel local.

El trauma

El trauma se define como una exposición a un suceso estresante durante el cual una persona se siente amenazada o sufre daños físicos o emocionales, y desborda la capacidad de una persona para afrontarlo. Puede deberse a un suceso puntual (de duración limitada) o puede ser un trauma crónico, que consiste en sucesos frecuentes, repetidos y prolongados -explicó la Dra. Michelle Herrera.

“Puede ser complejo, un trauma crónico que da lugar a síntomas emocionales y físicos a largo plazo. Puede ser sistemático, es decir, la exposición a experiencias amenazantes, únicas o repetidas, dentro de un sistema (en la comunidad, institución u organización)”.

La doctora dijo en su presentación que el trauma afecta la seguridad de la persona (física o psicológica, real o percibida), la autoestima (la capacidad de verse a uno mismo como competente o digno) y el control.

“La falta de previsibilidad fomenta una sensación de falta de control. Las limitaciones en la capacidad de ayudar provocan impotencia y desesperanza. Se da una pérdida de confianza en que los demás sean seguros o tengan buenas intenciones y dificultad para conectar con los demás”.

Esta psicóloga clínica con experiencia en tratar y educar sobre el trauma de los inmigrantes, explicó los síntomas: dificultad para concentrarse o prestar atención, dificultad con la memoria, pensamiento desorganizado, afecto o comportamiento incongruente, comportamientos compatibles con malestar o estrés (inquietud, evitación del contacto visual, habla rápida, divagaciones), exceso de confidencias/inundación emocional

Recomendaciones

Los seres queridos y voluntarios que ayudan a migrantes pueden hacer mucho por las personas que están viviendo un trauma, de cualquier tipo: “respetar sus historias y su cultura, crearles una rutina y un espacio seguro, fomentar la autonomía, mantener una actitud suave, amable y tranquila”.

Es importante, dice, que las personas con traumas analicen sus relaciones y establezcan límites para mejorar la sensación de seguridad, regulen las emociones, desarrollen tolerancia ante las dificultades, se conecten con los demás, reduzcan la exposición a los medios de comunicación y redes sociales, estructuren el día (establecer rutinas), se rodeen de personas de confianza, hagan actividad física, ejercicios respiratorios, relajación muscular.

“Realiza actividades que te proporcionen una sensación de control y eficacia. Haz una lista de tus puntos fuertes y colócala en un lugar donde puedas verla con frecuencia. Utiliza un lenguaje compasivo contigo mismo. Conéctate con los demás, pide apoyo cuando lo necesites, dedica tiempo a tus amigos y familiares”.

Rachel Naomi Remen: “Si estamos inmersos a diario en el sufrimiento y la pérdida, esperar que no nos afecte es tan poco realista como creer que podemos caminar sobre el agua sin mojarnos”.

Inf: https://herrerapsychology.org y michelleherreraphd@gmail.com.



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