Ciertas expectativas impuestas por la cultura estadounidense generan consecuencias negativas en la imagen que los latinos tienen de sus propios cuerpos y afecta su situación emocional y social, según profesoras de la Universidad Estatal Metropolitana (MSU) de Denver.
"Tener un cuerpo atractivo es distinto de tener un cuerpo sano. Necesitamos recuperar un cuerpo sano que no sea como esos 'cuerpos sanos' que en realidad son imágenes digitalmente alteradas", declaró Katherine Martínez, profesora del Instituto de Estudios y Servicios Femeninos de MSU Denver.
Nacida y criada en el sur de Colorado, Martínez trabaja junto con otra profesora de MSU, la psicóloga Mary Ann Watson, experta en sexualidad humana y productora cinematográfica, en un proyecto sobre "Cómo la cultura afecta nuestro bienestar".
Los resultados de ese proyecto se presentarán en una serie de clases comunitarias desde finales de este mes.
Según Martínez, los mensajes que los latinos, tanto hombres como mujeres, reciben de la sociedad y de los medios de comunicación sostienen que "no tenemos cuerpos sanos" y que esa situación es algo que se puede "controlar y remediar".
Sin embargo, esos mensajes, reforzados por su repetición en innumerables avisos comerciales, no tienen en cuenta la situación real de muchos latinos con bajos ingresos quienes carecen de suficientes recursos económicos para acceder a comidas saludables en sus propios vecindarios, por lo cual no "controlan" lo que pueden comer.
Aún peor, agrega la experta, cierta publicidad promueve alimentos decididamente no saludables como hamburguesas y otras comidas rápidas, no solamente como algo aceptable sino incluso como algo "sexy".
El resultado, dijo Martínez, es "una actitud dualista sobre nuestros propios cuerpos", ya que se perciben como carentes de salud a la vez que, contrariamente a lo que sucedía hace sólo unas pocas generaciones, el acto de comer se ve no como un acto social y familiar sino como una molestia o una carga.
Esa situación lleva a que los latinos internen ciertos estereotipos culturales y sociales, como que todas las mujeres siempre son físicamente más débiles que los hombres o que los hombres no pueden ni deben expresar sus emociones.
"Mi abuela tuvo 13 hijos. Se necesita un cuerpo muy fuerte para dar a luz a un bebé. ¿Quién es entonces más fuerte o más débil?", preguntó.
El contar con esa familia extendida le sirvió a Martínez como motivador para eventualmente dedicarse a estudios culturales enfocados en la mujer, al comprender que "la percepción que tenemos de nuestro cuerpo es la percepción que tenemos de lo que debemos hacer con nuestra vida".
"Cuando los medios de comunicación, los educadores y los grupos sociales me dicen qué hacer con mi cuerpo lo que me están diciendo es qué hacer con mi vida", puntualizó.
Un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas en 2011 indica que las percepciones culturales del tamaño ideal de un cuerpo llevan a que muchos latinos se vean con sobrepeso, lo que conduce a la inactividad física.
En 2013, una investigadora de la Universidad Gallaudet en Washington DC y otra de la Universidad Estatal de Oregón hallaron que las latinas que espontáneamente reconocen su propia identidad étnica cuentan con "un factor de protección" en contra de "los efectos negativos de ver en los medios imágenes sexualizadas de mujeres blancas y delgadas".
Otro estudio, publicado en 2015 por el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, comprobó que la creencia en cierta imagen corporal lleva a creencias en sobre qué alimentos son o no son saludables.
Por eso, Martínez se dedicó a desarrollar "herramientas y recursos prácticos para responder al problema de la imagen corporal", subrayando que la aplicación práctica de sus investigaciones es la base de las clases comunitarias que próximamente ofrecerá en MSU.
Para Watson, coordinadora de la iniciativa LearnOn en MSU, de la que forman parte las clases de Martínez, investigaciones como la realizada por Martínez que luego se presentan en clases orientadas a la comunidad "tienen un gran valor".
"Vivir en nuestro mundo significa preocuparse por lo que está sucediendo" y, para entender lo que está sucediendo, la comunidad "debe tener acceso a expertos y al campus universitario", comentó.
"Nuestra vida cobra sentido si aprendemos sobre nosotros mismos y sobre temas que afectan de una manera positiva o negativa nuestra salud y nuestro desarrollo personal", dijo Watson.
Entre esos temas, además de imagen corporal, enumeró a inmigración y a la historia hispana.
"Seguiremos trabajando para que nuestros profesores sean un recurso para la comunidad", concluyó. (EFE)
