Walter Mena, director asociado de Liderazgo del Ministerio Juvenil y de Jóvenes Adultos Hispanos en la Escuela Clough de Teología y Ministerio del Boston College, creció en la década de 1980 en El Salvador, una época marcada por una brutal guerra civil que había sumido a la nación centroamericana en la violencia y la incertidumbre.
Para Mena, el refugio estaba en los pasillos de su escuela católica de los Hermanos Maristas, en la cancha de fútbol y sobre el tatami de judo, pero también en el calor de una comunidad católica de jóvenes adultos. Allí encontró algo que terminaría marcando profundamente su vida: un sentido de pertenencia.
"Aprendí que uno no sale adelante por sí solo; uno necesita de los demás para trabajar juntos: a través de una comunidad, a través de un equipo", expresó Mena a OSV News.
Otra experiencia que marcó la fe de Mena fue conocer, durante su juventud, a monseñor Óscar Romero. El testimonio de Romero en defensa de los pobres y vulnerables durante la guerra civil de El Salvador dejaría una huella profunda y duradera en quien años más tarde se convertiría en líder pastoral.
"Crecer junto a monseñor Romero -- quien no es simplemente una figura histórica, sino alguien a quien conocí, vi y escuché -- fue para mí una experiencia muy significativa. Él fue un gran testigo de la fe y de la realidad de mi país. Creo que su valentía para alzar la voz por los pobres y vulnerables, y su disposición a poner su fe al servicio de la dignidad humana, me ayudaron a forjar mi propia manera de relacionarme con Jesús y de vivir como discípulo suyo", afirmó.
San Romero, quien se desempeñó como arzobispo de San Salvador desde 1977 hasta su asesinato en 1980, se convirtió en una voz para los pobres y para quienes sufrían en medio de la creciente violencia política y social que se extendía por El Salvador. Sus homilías, transmitidas por radio a todo el país, dieron voz a las realidades que enfrentaban los salvadoreños. Fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la Misa en la capilla de un hospital.
"Me ayudó a comprender que la fe no puede separarse de la vida de las personas", dijo Mena al hablar del hombre que fue reconocido como un mártir de la Iglesia y fue canonizado en 2018.
Aquella enseñanza echó raíces. Con el paso de los años, se convertiría en uno de los pilares de su vida y en una convicción que acompañaría su camino pastoral: La fe se vive en comunidad, en medio de las alegrías, las luchas y las esperanzas de la gente.
Al reflexionar sobre su papel como director asociado de Liderazgo del Ministerio de Jóvenes y Jóvenes Adultos Hispanos en Clough School, Mena enfatizó que ser ministro pastoral es, ante todo, ser un "acompañante".
"Se trata de escuchar antes de hablar, construir relaciones antes de establecer programas, y ayudar a los jóvenes a reconocer la presencia y acción de Dios en sus vidas", señaló Mena, cuyo trabajo también abarca el apoyo a miembros de la comunidad inmigrante.
Como inmigrante, Mena conoce de primera mano los desafíos de comenzar de nuevo en una cultura distinta y la resiliencia necesaria para encontrar en ella un nuevo sentido de pertenencia. Tras concluir sus estudios secundarios en su natal El Salvador, emprendió un nuevo capítulo de su vida en Colombia, donde durante seis años cursó sus estudios de licenciatura. Más tarde, su camino lo llevaría a Estados Unidos, donde continuaría desarrollando su trayectoria personal y profesional.
"Recuerdo haber experimentado lo que significa tener que aprender a vivir en diferentes mundos. Sin embargo, con el paso del tiempo, me di cuenta de que no tenía que elegir entre el país del que había venido y el lugar al que estaba llegando", dijo Mena. Y añadió: "Ahora me doy cuenta de que traigo a Estados Unidos los dones de mi herencia salvadoreña y latinoamericana".
Su experiencia como inmigrante, junto con años de preparación profesional -- que incluye una maestría en teología práctica de Boston College -- es hoy el motor de su misión junto a los jóvenes hispanos y sus familias. Con ellos, Mena acompaña a quienes, como él alguna vez, se encuentran navegando entre culturas, buscando su lugar y construyendo un sentido de pertenencia.
Más allá de su labor pastoral, la vocación de Mena también tiene sus raíces en su familia, integrada por su esposa, Ena, y sus cuatro hijos: Candi, Paola, Catalina y Joshua. Su recorrido a través de distintos países y culturas no solo ha marcado su vida profesional, sino también su manera de entender la familia, el sentido de pertenencia y la fe.
Recientemente, Mena asumió además el cargo de gerente del programa de vinculación con la comunidad hispana de Catholic Climate Covenant, una organización sin fines de lucro que busca inspirar y capacitar a la Iglesia Católica para cuidar de la creación. Mena subraya que, al construir comunidad y acompañar a las personas de manera intencional, el cambio climático no puede quedar fuera de la conversación. Por el contrario, forma parte de la realidad cotidiana que enfrentan muchas comunidades, particularmente las más vulnerables.
"Cuando realmente prestas atención a la gente, te das cuenta de que las comunidades más vulnerables son las que están enfrentando las situaciones más difíciles a causa del cambio climático. Entonces, necesitamos avanzar hacia una teología ecológica y espiritual", expresó Mena.
En esta nueva responsabilidad, Mena busca tender un puente entre la fe, la justicia climática y las realidades concretas que enfrentan los latinos en Estados Unidos.
"El cambio climático no es simplemente una cuestión ambiental -- es mucho más que eso. Se trata de la dignidad humana, la pobreza, la migración, la salud, la vivienda, el trabajo y el futuro de nuestras familias", dijo Mena. "Y ante este desafío, o puedes dejar que todo esto te abrume o puedes elegir hacer algo con la comunidad, manteniendo la esperanza viva".
Mena ha optado por mantener viva esa esperanza.
El trabajo pionero que Mena realiza en el Catholic Climate Covenant consiste en colaborar con organizaciones, diócesis y otras instituciones vinculadas a la Iglesia católica para poner en práctica las enseñanzas del papa Francisco y ahora del Papa León XIV sobre el cuidado de la creación. Además, busca formar una visión que permita construir espacios donde los católicos hispanos puedan dar voz a sus ideas, discernir y emprender acciones concretas -- ya sean grandes o pequeñas -- para el cuidado de la casa común.
Mena se siente esperanzado por el trabajo que realiza en estos dos ministerios.
"Trabajar con los jóvenes y empoderar a la comunidad, conectándola con el cuidado de la creación ... me confirma que voy en la dirección correcta", expresó.
