Las expresiones de fe, resiliencia, solidaridad, tradición religiosa y fortaleza familiar de la comunidad hispana constituyen “un regalo para la Iglesia”, afirmó el obispo auxiliar de Washington, Robert P. Boxie III, durante la Misa por el Mes de la Herencia Hispana, celebrada en español en la parroquia St. Joseph, en Beltsville, Maryland, el 20 de septiembre de 2026.
Ante cientos de fieles, el obispo Boxie destacó la riqueza espiritual y cultural que los hispanos aportan a la vida de la Iglesia y de la sociedad estadounidense, animándolos a continuar poniendo sus talentos al servicio de los demás, especialmente mediante el impulso de nuevas vocaciones al sacerdocio, el diaconado permanente y la vida religiosa.
Durante su homilía, monseñor Boxie señaló que Dios ha sido “generoso” con la comunidad hispana y le ha concedido dones que contribuyen al fortalecimiento de la Iglesia: “Ustedes tienen algo único, hermoso y sagrado que ofrecer. Aportan los dones de su herencia. Aportan vida, vitalidad y energía. Aportan una fe llena de devoción y expresividad”.
El obispo también reconoció las dificultades que atraviesan actualmente numerosas familias hispanas debido a la situación migratoria, particularmente por el temor a las detenciones, deportaciones y separaciones familiares.
En ese contexto, dedicó parte de su mensaje a expresar la cercanía de la Iglesia con quienes viven momentos de incertidumbre y preocupación, y subrayó que la comunidad no debe enfrentar sola estas circunstancias.
“La Iglesia está aquí con ustedes para apoyarlos y acompañarlos. Sufrimos con ustedes. Recuerden: cuando una parte del Cuerpo de Cristo sufre, todo el cuerpo sufre”, enfatizó monseñor Boxie, provocando un prolongado aplauso de los fieles.
El obispo invitó a los hispanos a mantener viva la esperanza, fortalecer la solidaridad comunitaria y apoyarse en la fe, recordando las palabras del Salmo: “El Señor está cerca de todos los que lo invocan”.
Su mensaje concluyó con un llamado a responder generosamente a la invitación de Dios y a poner los dones recibidos al servicio de la Iglesia, de las familias y de la sociedad.
El obispo Robert Boxie, tuvo como concelebrante al padre Shaun T. Foggo, párroco de St. Joseph, acompañado del diácono Pedro Armando Jiménez.
Fe, identidad y esperanza
La celebración reunió a familias procedentes de distintos países de América Latina, quienes encontraron en la Eucaristía un espacio para expresar su fe, mantener vivas sus tradiciones y reafirmar su identidad hispana.
“Esta misa nos recuerda que nuestra fe no tiene fronteras. Venimos de distintos países, hablamos con diferentes acentos, pero cuando celebramos la Eucaristía nos sentimos una sola comunidad”, dijo el salvadoreño Roberto Orellana.
Orellana señaló que, en medio de las preocupaciones provocadas por las redadas y deportaciones, la presencia de la Iglesia representa un respaldo espiritual para las familias: “Es importante sentir que nuestra Iglesia está a nuestro lado, que no estamos solos en estos difíciles momentos”.
Para el dominicano Ernesto Valerio, la celebración del Mes de la Herencia Hispana en la Iglesia representa también una oportunidad para transmitir a las nuevas generaciones la fe y las raíces culturales de sus familias.
“Venimos a agradecer a Dios por la vida y por la oportunidad de construir un futuro diferente en Estados Unidos, pero también es muy importante que nuestros hijos conozcan de dónde venimos y sepan que tenemos parroquias donde podemos escuchar el Evangelio en español”, manifestó Valerio.
Lucrecia Monterosas, natural de Hondura, puntualizó que existe una responsabilidad de mantener viva esa identidad entre los jóvenes: “Tenemos la responsabilidad de transmitirles la fe y también el orgullo de nuestras raíces hispanas”.
La boliviana Rosmery Torrijo expresó, por su parte, su alegría por el reconocimiento que la Arquidiócesis de Washington brinda a la comunidad hispana, especialmente en un momento marcado por la incertidumbre migratoria: “En estos tiempos muchas familias hispanas viven con preocupación e incertidumbre. Es reconfortante tener una Iglesia que nos acompañe, que nos escuche en nuestro idioma y que nos recuerde que no estamos solos”.
El mexicano Gerardo Magadano recordó que sus padres llegaron a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades y que, desde pequeño, recibió de ellos una enseñanza basada en la fe y el trabajo. “Mis padres me enseñaron que la fe y el trabajo se complementan día a día. Hoy quiero que mis hijos mantengan esas enseñanzas y que se sientan parte de Estados Unidos”, manifestó.
Para la guatemalteca Ingrid Romero, el Mes de la Herencia Hispana constituye también una oportunidad para reconocer la contribución de los hispanos al país. “No solo debe recordar el pasado, sino reconocer los aportes que en el presente entregamos los hispanos a la sociedad estadounidense”, afirmó.
El mensaje y celebración del obispo Robert Boxie III en la parroquia St. Joseph reflejó una doble dimensión de la presencia hispana en la Arquidiócesis de Washington: una comunidad que conserva su fe, idioma y tradiciones, pero que al mismo tiempo participa activamente en la vida de Estados Unidos y busca transmitir sus valores a las nuevas generaciones.
