A los inmigrantes hispanos en Estados Unidos, las diferencias nos abrazan y enriquecen. Nuestra hispanidad nos enaltece y nuestro multiculturalismo es una bendición donde se encuentran costumbres y tradiciones en un sentimiento de hermandad que nos define, dice Jamyl Dugum, un joven universitario y empresario emprendedor.
Jamyl Dugum (32) nació en Venezuela, tierra de sus padres y abuelos maternos, donde dejó una carrera de negocios a medias. Sus abuelos paternos nacieron en Jordania y Ecuador, pero su bisabuela era portuguesa.
Dugum, residente del Distrito de Columbia, dice: “(A los hispanos) nos distingue nuestro encanto. Somos personas muy abiertas, cálidas, fáciles de tratar, con comunicaciones más profundas y vivas”. Este joven, quien dejó la carrera de negocios a medias, decidió buscar oportunidades en la capital estadounidense adonde arribó hace un quinquenio.
A la semana de llegar a Washington, DC, empezó a trabajar como barman y a estudiar inglés. “¿Barreras? Ninguna -dice-. Esta ciudad da muchas oportunidades para integrarte, aprender idiomas, desenvolverte mejor y para seguir desarrollándote”.
En el 2024 retomó la carrera de negocios en la Universidad del Distrito de Columbia (UDC).
“Entonces pensé que lo mejor era tener un negocio para aplicar lo que aprendo. Tenía un proyecto de crear un modelo de negocio”, contó el joven emprendedor.
Agregó que el programa de negocios de la Escuela Carlos Rosario (carlosrosario.org) fue “una ayuda para aprender a registrar una empresa y desarrollar la visión del negocio, para no sentir miedo de comenzar un emprendimiento, tomar el riesgo y dar el paso”.
Su negocio
Jamyl estableció su empresa “Arteasano” en marzo del 2026 para vender mezclas de té y especias. Ofrece 12 mezclas de té, tizana sin cafeína y tres colecciones de especias: Latinoamérica, tropicales y ‘heritage’.
Entre las versiones llamativas, mencionó té de ‘dragonfruit” con pedacitos de piña y especias como chimichurri, jamaican jerk y condimento especial para pollo.
“Utilizo ingredientes de EEUU y también traigo de diferentes partes del mundo. Algunos son de la India, las frutas deshidratadas vienen de Alemania, el té blanco y verde viene de China”, detalló.
Exhibe y vende sus productos en mercados agrícolas (farmer markets), centros comerciales y en algunas tiendas, también por internet.
Por los momentos, mientras el negocio empieza a tener auge, el joven sigue formándose sobre el mundo de los negocios y trabajando en el bar.
Probando el éxito
Contar con un diferenciador, dice, es lo que ha hecho exitoso a su negocio. “Cuando llegan los clientes no solo compran el producto, pueden olerlo, probarlo e incluso vivir una experiencia sensorial. La diferencia está en la experiencia que le das al cliente. Ese extra hace que la marca sea memorable y que el negocio crezca”, dijo.
Argumenta que todo empresario debe preguntarse que está ofreciendo más allá del producto. “Ese diferenciador es lo que puede llevar un negocio al éxito. La idea es que ese producto sea único”.
Aconseja dar el paso sin esperar que todo sea perfecto. “A veces nosotros mismos somos los que nos detenemos. Hay que empezar e ir perfeccionando sobre la marcha, en lugar de esperar las condiciones idóneas para arrancar con el negocio. Una vez que das ese primer paso, ya no hay vuelta atrás”.
No hay que desalentarse, dice, cuando haces intentos y no te responden, los acuerdos no se concretan, tus solicitudes no son aceptadas o la oportunidad de colaboración se cae. “No hay que tomárselo personal, es parte del trabajo. Significa que eso no funcionó, pero hay que seguir buscando otras oportunidades que sí van a funcionar”, aconsejó.
Quien quiere ser empresario exitoso, dice, tiene que confiar en sí mismo. “Un no es simplemente parte del proceso y no la decisión final sobre el futuro de la empresa”.
Visión
Hay otro aspecto que a Jamyl le interesa y es servir. Ha ayudado en iniciativas de computación y en exhibiciones de arte, pero quiere hacer más voluntariado.
“Aspiro a más como empresario, pero también quiero crecer como persona y dar más a la comunidad. Me gustaría trabajar en proyectos para ayudar a las personas a seguir superándose, a cambiar su actitud hacia la vida, a desarrollar confianza en sí mismos. Si no lo crees tú, no lo vas a lograr”, dijo quién es católico de cuna.
No es un católico tan activo, como le gustaría, pero cree en Dios y sus milagros: “Esos pequeños milagros del día a día suceden porque Dios está a tu lado. ¡Es Dios! y puedes sentir que te acompaña y está presente. A veces no tienes todas las respuestas, pero confías en que las cosas van a salir bien y… como empresario, eso es muy importante”.
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