Parece que el impacto de la Inteligencia Artifical en la rutina de los médicos y médicas, y en concreto en la relación con el paciente, será enorme. Puede incluso que lo esté siendo ya, mientras usted lee estas líneas. A finales del pasado mes de marzo, en Badajoz, en el marco de las III Jornadas Hispano-Lusas de Médicos de Atención Primaria, el doctor especialista en medicina interna César Dilú aseguró que “la IA generativa puede ahorrar entre 1 y 2 horas de trabajo administrativo al día”.
Tal y como informa la Sosciedad Española de Medicos Generales y de Familia (SEMG) en nota de prensa, la ciudad extremeña acogió este foro destinado al intercambio de conocimientos, tendencias, formación y prácticas clínicas entre profesionales de España y de Portugal.
La IA ejerció un claro protagonismo, en especial gracias a la conferencia de Dilú, miembro, además, del Grupo de Salud Digital de la SEMG.
Este especialista en medicina interna señaló que la IA aspira a ser “asistente documental” en consulta, lo que consideró “ya posible”. Fundamental la formación, en concreto formación en “prompting”, es decir, en el diseño de las instrucciones para interactuar con la herramienta de Inteligencia Artificial y que “devuelva” el contenido solicitado de modo preciso y riguroso.
La ganancia directa nos interpela como pacientes. Dilú estimó un ahorro en tiempo de trabajo administrativo de entre 1 y 2 horas al día. Dicho de otra manera: más tiempo diario para atender las consultas.
Según las palabras del experto recogidas por la SEMG en la nota, “la inteligencia artificial no sustituirá al médico, pero el médico que utilice la IA tendrá una clara ventaja competitiva”.
La IA como apoyo para el diagnóstico
La Sociedad, además, recuperó datos de un estudio estadístico hecho el año pasado para recalcar que el 97 % de los médicos y médicas de familia sostienen que la formación en Inteligencia Artificial es tarea prioritaria en estos momentos.
Ahora bien, el 82 % reconoce que no la ha recibido durante los últimos años y un 73 % indica que la carencia al respecto es un obstáculo de primer orden.
Dilú, recuerda la Sociedad en el comunicado, impartió un taller formativo en el que los asistentes usaron herramientas generativas como ChatGPT, NotebookLM o Claude, así como un protocolo de verificación para validar, desde una perspectiva asistencial, las respuestas dadas por las aplicaciones.
El objetivo fue la profundización en un esquema de trabajo en el que la IA aparece como apoyo para el diagnóstico, para la redacción de informes clínicos o para la consulta de guías.
A lo largo de las jornadas, además, se analizaron prácticas como la eConsulta del sistema de salud de Cataluña, la teledermatología del modelo de gestión riojano o la digitalización emprendida por el modelo vasco.
Pero no obviaron los y las ponentes “el componente ético” y la esfera de la privacidad en el uso de los datos. La SEMG concreta cuatro columnas maestras en este sector: la protección de datos, la responsabilidad clínica, la verificación de contenidos y la transparencia con el paciente.
Preocupación y optimismo ciudadanos
Los profesionales de medicina interna pusieron voz al abordaje de la IA en la práctica diaria, en un contexto en el que la ciudadanía puede recurrir a las herramientas generativas para pedir información o hasta para recibir diagnósticos.
Recientemente, la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) emitió un comunicado para desgranar algunos de los datos incluidos en la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España, como que más del 83 % de los españoles se reconoce preocupado por la posibilidad de que la IA tome decisiones médicas sin supervisión de una profesional.
También recordó que, según la encuesta, alrededor de un 65 % asegura que no siente seguridad si comparte la información sobre su salud con modelos de IA. No obstante, un 73 % considera que la Inteligencia Artificial mejorará sustancialmente el diagnóstico por su capacidad de análisis de datos médicos. Casi un 66 % cree que con la IA se va reducir la carga del sistema sanitario siempre y cuando se use de manera responsable.
