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Juneteenth y 250.º aniversario de EEUU invitan a reflexionar sobre la igualdad

La investigadora Diann Rust-Tierney, el profesor Melvin Rogers y el obispo electo Robert Boxie son presentados por Kimberly Mazyck (der. parte superior) al inicio del conversatorio “Reflexión sobre el 250.º aniversario de Estados Unidos y el Juneteenth, organizado por la Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública de la Universidad Georgetown. Foto/captura de pantalla

A pocas semanas de conmemorarse el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos y la celebración de “Juneteenth” este viernes 19, académicos y religiosos coincidieron en señalar que ambas fechas ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre los avances en materia de derechos civiles alcanzado en el país y los desafíos pendientes en materia de justicia racial.

Durante el conversatorio “Reflexión sobre el 250.º aniversario de Estados Unidos y el Juneteenth: avances, promesas y desafíos para la justicia racial”, organizado por la Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública de la Universidad Georgetown, el 16 de junio, los panelistas analizaron el significado de estas conmemoraciones en un momento en que persisten debates sobre los derechos civiles, la participación electoral y la inclusión social.

Melvin Rogers, profesor de la Universidad Brown, dijo que ambas celebraciones no deben verse como acontecimientos contrapuestos, sino como capítulos complementarios de la historia nacional: “Mientras la Declaración de Independencia representa los ideales de libertad, igualdad y autogobierno que inspiraron la fundación del país, el Juneteenth recuerda el fin de la esclavitud y la larga lucha por extender esos principios a quienes fueron excluidos de ellos”.

Manifestó que la emancipación de los afroamericanos y las enmiendas constitucionales aprobadas tras la Guerra Civil constituyeron pasos fundamentales para acercar a la nación a sus ideales fundacionales, puntualizando que “una democracia sana y madura debe ser capaz de celebrar sus logros y, al mismo tiempo, reconocer con honestidad dónde ha fracasado y qué trabajo queda por hacer”.

Diann Rust-Tierney, investigadora de la Universidad del Distrito de Columbia, fue más crítica respecto a las celebraciones patrióticas tradicionales y reconoció la importancia de destacar las contribuciones de los afroamericanos en la construcción del país, pero recordó que la Declaración de Independencia proclamó derechos universales que en la práctica no se extendían a todos los habitantes de la nación.

La profesora explicó esa contradicción histórica, mencionado las palabras del abolicionista Frederick Douglass en su célebre discurso de 1852 “¿Qué es el 4 de julio para el esclavo?”, en el que denunciaba la distancia entre los ideales de libertad proclamados por la nación y la realidad de millones de personas sometidas a la esclavitud.

Rust-Tierney argumentó que la verdadera promesa de una democracia multirracial se encuentra en la Constitución y en las enmiendas 13.ª, 14.ª y 15.ª, que abolieron la esclavitud, garantizaron la ciudadanía y protegieron el derecho al voto: “Todos debemos estar preocupados por las recientes decisiones judiciales y medidas legislativas que, a mi juicio, amenazan los avances alcanzados en materia de derechos civiles y justicia racial”.

El obispo electo Robert Boxie puntualizó la necesidad de contar la historia completa del país, incluyendo tanto sus logros como sus episodios más dolorosos, porque omitir partes de la historia nacional impide comprender plenamente la identidad estadounidense y dificulta los procesos de reconciliación y sanación social.

“No podemos contar solo una parte de la historia y dejar fuera a quienes también contribuyeron a construir este país. Reconocer la verdad histórica es indispensable para fortalecer la democracia y hacer realidad las promesas de libertad e igualdad contenidas en los documentos fundacionales de Estados Unidos”, dijo monseñor Boxie.

El obispo electo advirtió sobre el riesgo de promover narrativas simplificadas del pasado, como ejemplo, una pancarta recién instalada en Washington que celebra “250 años de libertad”.

“Es una afirmación que resulta incompleta si no se reconoce que durante gran parte de ese período millones de personas permanecieron privadas de sus derechos fundamentales”, manifestó monseñor Robert Boxie.

Los tres panelistas coincidieron en que el Juneteenth y el 250.º aniversario de Estados Unidos deben servir no solo para celebrar los avances alcanzados, sino también para reconocer las injusticias del pasado y renovar el compromiso de construir una sociedad más justa e inclusiva.

Asimismo, destacaron que la lucha por la igualdad racial y la plena participación democrática continúa siendo una tarea vigente para la nación.



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