Cinco jóvenes -de los cuales cuatro son de origen hispano- serán ordenados sacerdotes por el arzobispo de Washington, Robert McElroy, este sábado 20 de junio de 2026.
La ceremonia que se celebrará en la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción (400 Michigan Ave., NE, DC) empezará las 10 de la mañana y también podrá verse en: youtube.com/washarchdiocese.
A continuación, las experiencias de fe de cada candidato al sacerdocio, cómo fue el llamado a servir, cómo Dios los fue llevando a tomar la decisión y dónde celebrarán su primera misa.
David Ezequiel Narváez Vargas (35) es ecuatoriano y proviene de una familia católica de ocho hijos. Llegó a Estados Unidos cuando tenía 23 años y viene de la parroquia Saint Benedict the Moor.
Pensó por primera vez en el sacerdocio a los 17 años. “Mis padres sentaron las bases de mi fe. Esa semilla se fue desarrollando gracias a mi participación en el Camino Neocatecumenal, un itinerario de iniciación cristiana que hizo madurar mi relación con Cristo”, contó.
Reconoce que los catequistas de su parroquia natal, quienes le abrieron su corazón al Evangelio, fueron importantes para su vocación, así como uno de sus hermanos que es sacerdote.
Participó en diversas jornadas mundiales de la juventud: Brasil, Polonia, Panamá y Roma. “Mi discernimiento alcanzó un punto de inflexión definitivo durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2013 en Río de Janeiro. Sentí una clara llamada al sacerdocio. Cuando se hizo la invitación a quienes estuvieran dispuestos a ir a cualquier parte del mundo para la Nueva Evangelización, me levanté en total disponibilidad”, dijo. Ese acto de fe le llevó a ingresar al Seminario Redemptoris Mater de Washington en enero de 2014.
Le apasiona el fútbol. Su primera misa será el 21 de junio al mediodía en la parroquia St. Vincent De Paul (14 M St., SE Washington, DC 20003).
Federico José Mariano (33) es argentino y proviene de un hogar católico con 7 hijos. Llegó a Estados Unidos cuando tenía 20 años, estudió filosofía en la Universidad Católica de América (CUA) y viene de la parroquia San Miguel Arcángel, de Silver Spring, Maryland.
Pensó por primera vez en el sacerdocio a los 9 años. “Mis padres me transmitieron la fe, en el contexto del Camino Neocatecumenal”, resaltó.
“Los domingos por la mañana, mis padres rezaban la oración matutina con nosotros y ese era un momento fundamental para dialogar y reconciliarnos entre los hermanos”, recuerda.
Creció en una comunidad muy devota, cerca de niños que vivían el mismo camino de fe. Desde los trece años, a través de una serie de catequesis pudo experimentar el amor de Cristo y fue lo que le atrajo al sacerdocio.
“Mis planes -estudiar y tener una carrera profesional- no me hacía feliz. Me sentía vacío, llevaba una vida egoísta. Sin embargo, ver a los sacerdotes misioneros y participar en las reuniones, los retiros y las peregrinaciones me abrió el corazón a la posibilidad del sacerdocio, algo que no entraba en absoluto en mis planes”. Ellos fueron su inspiración y dice que le transmitieron una sensación de libertad única.
El llamado a servir fue creciendo. A los veinte años fue a la Jornada Mundial de la Juventud en Río. “Tras el encuentro con el Papa, tuvimos una reunión vocacional con todos los jóvenes del Camino y expresé mi disposición a ir a cualquier parte del mundo como sacerdote misionero”, contó. Fue enviado por sorteo a Washington, DC, a formarse en el seminario Redemptoris Mater desde 2013.
Confiesa: “Entré al seminario sin ninguna convicción segura de la llamada, pero el Señor, entonces, confirmó mi vocación”.
Le apasiona el fútbol y practica senderismo.
Su primera misa será el 21 de junio a las 10AM en la parroquia Nativity (6001 13th St. NW, Washington, DC 20011).
Pedro Antonio López Berrios (33) es nicaragüense y proviene de un hogar católico. Llegó a Estados Unidos cuando tenía 18 años, estudió filosofía en la Universidad Católica de América (CUA) y viene de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, de Takoma Park, Maryland.
Pensó por primera vez en el sacerdocio a los 15 años. “De joven, recuerdo una noche en que escuchaba la Palabra de Dios y… me impactó porque sentí que Dios mismo me estaba hablando, llamándome a abandonarlo todo y seguirle”, contó.
Dice que ahí empezó un interrogante que le invitaba a responder. “No sabía lo que significaba seguir a Dios, pero seguí pensando en esa palabra durante un tiempo hasta que, en una peregrinación nacional en mi país natal en 2008, junto a muchos jóvenes, recuerdo haber escuchado el kerigma de que Dios me ama tal y como soy”.
Asegura que lo que le impulsó a servir a Dios y su Iglesia ha sido el celo misionero que observaba en algunos sacerdotes de su parroquia natal, así como en misioneros laicos de todo el mundo. “Vi en ellos una alegría que empecé a anhelar, una alegría y una libertad que no son de este mundo”, dijo.
Descubrió su vocación a través del carisma eclesial del Camino Neocatecumenal. Los catequistas de su parroquia fueron fundamentales en el proceso vocacional. En 2011 entró al seminario Redemptoris Mater.
Tuvo la oportunidad de vivir en Tierra Santa durante tres años. Le apasiona el ciclismo y correr.
Su primera misa será el 21 de junio al mediodía en Nuestra Señora de los Dolores (1006 Larch Ave., Takoma Park, MD 20912).
Brendan Basil Parlett (30) es Washingtoniano y proviene de una familia católica con seis hijos, en la cual es uno de los trillizos. Es un ingeniero mecánico graduado de la Universidad de Maryland que trabajaba como consultor técnico desarrollando demostraciones de aplicaciones web de procesos empresariales para organismos públicos. Viene de la parroquia Sagrado Corazón, de Bowie, MD.
Pensó por primera vez en el sacerdocio a los 22 años. “Tras unos años de búsqueda mientras estudiaba en la universidad, redescubrí mi fe a través de una profunda experiencia de reversión en el sacramento de la reconciliación”, dijo. Era activo en el Centro de Estudiantes Católicos, iba a misa diaria y dijo que “a través del servicio a los pobres, el servicio en las liturgias y la oración constante creció en mi corazón un deseo auténtico de entregarme a Dios en el sacerdocio”.
Hubo varios sacerdotes en su vida que vivían con alegría y dedicación al servicio de Dios y de su Iglesia y le inspiraron.
Sintió la confirmación de su vocación durante la adoración en una peregrinación a Nuestra Señora de Guadalupe. “Me di cuenta de que el Señor quería que me entregara por completo a Él, especialmente a través de la vocación sacerdotal”.
La celebración de la misa le atrajo en un primer momento, luego el hecho de que el sacerdote sea un instrumento de la misericordia de Dios.
Asegura que al ingresar al seminario comenzaron los años más alegres de su vida. Se formó en el Seminario san Juan Pablo II y en el Colegio Norteamericano Pontificio, de donde egresará en 2027.
Le apasiona el fútbol, correr, el entrenamiento físico, películas clásicas, las novelas y estar cerca del mar. Su primera misa será el 21 de junio a las 10AM en la parroquia del Sagrado Corazón (16501 Annapolis Rd., Bowie, MD 20715).
Jessiah S. Rojas (28) nació en Maryland, tiene raíces afroamericanas y se considera latino, pero no domina el español. Dejó la religión evangélica y se convirtió al catolicismo a los 19 años. Fue entrenador de fútbol americano universitario durante tres años. Estudió teología con especialización en educación en Ave Maria University y viene de la parroquia St. John Francis Regis.
Pensó por primera vez en el sacerdocio a los 20 años. Sus padres crecieron en un entorno católico, pero se alejaron de la fe y luego se convirtieron a evangélicos protestantes. Su padre llego a ser pastor.
Su primer contacto con la fe católica fue cuando empezó a jugar fútbol americano en una escuela secundaria católica. “Allí empecé a escuchar respuestas razonables a las preguntas que me planteaba, pero llegué a una encrucijada respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre la eucaristía. Durante meses, rezaba a diario en la capilla hasta que encontré la fe en las palabras de San Pedro, encontré la confianza para decir ‘sí’ a esta verdad y ‘sí’ a convertirme en católico”, dijo.
El padre Scott Woods fue clave en el proceso de conversión y le acompañó, siguió siendo su director espiritual durante toda la universidad y le ayudó a discernir el sacerdocio.
Ciertamente, Jessiah disfrutaba mucho entrenando y pensaba que esa sería su carrera. Reflexionó hasta comprender que la misma le ofrecía una forma de entrar en la vida de los jóvenes deportistas, de guiarlos a un cambio, de orientarlos hacia Cristo. Se preguntaba: “¿Y si toda mi vida estuviera dedicada a llevar a otros a Cristo?”.
Entonces, “el sacerdocio me resultó profundamente atractivo y, finalmente, dije que sí, al menos a explorar si el Señor me estaba llamando a ser su sacerdote”.
Se formó en los seminarios St. John Paul II y Mount St. Mary's. Le apasiona la pesca y tocar guitarra. Su primera misa será el 21 de junio a 3PM en la parroquia St. John Francis Regis (43950 St Johns Rd, Hollywood, MD 20636).
