Las vacaciones de fin de año -que otrora- fueron sinónimo de descanso y ocio familiar, hoy para los estudiantes -debido a la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA)- es un tiempo para reforzar conocimientos con el uso de las herramientas para resolver dudas académicas o desarrollar proyectos escolares.
Estudios confirman que el uso de la IA en tareas escolares ha crecido de manera significativa, especialmente entre adolescentes de 12 a 18 años. Plataformas como asistentes virtuales, tutores automáticos y generadores de contenido se han popularizado rápidamente, convirtiéndose en aliados frecuentes para mantenerse activos intelectualmente antes de regresar al aula.
Para los jóvenes, la IA es más que un recurso tecnológico: es un sistema capaz de razonar, aprender, resolver problemas, comprender lenguaje natural y generar contenido creativo. Y han aprendido a aprovecharlo.
Entre las herramientas más utilizadas por los estudiantes en 2025 destacan: ChatGPT, Grammarly, Socratic, QuillBot, Photomath, Jasper AI, Khanmigo, Perplexity AI, Wolfram Alpha y Caktus AI.
Cambio generacional inevitable
La presencia de la IA en la vida de los jóvenes es cada vez más evidente. Durante una cena de Acción de Gracias, tres estudiantes de secundaria debatían animadamente sobre cuál aplicación consideraban más efectiva para completar sus tareas.
Mariela, de 16 años, reconoce sin reservas que utiliza la IA como apoyo académico: “En clases tomo notas, participo y presto atención, pero cuando estudio en casa me ayuda ‘ChatGPT’. Lo uso para redactar textos, comprender mejor algunos temas o aclarar dudas sobre lo que debo hacer. Aprendo más y todo me queda claro”.
Andrés, de 15, admite que los cursos de matemáticas y ciencias representan un reto para él. “Con la aplicación ‘Socratic’ resolver los problemas es más sencillo. Escaneo la pregunta con mi celular y me explica paso a paso cómo resolverla, además de ofrecer enlaces para entender mejor el tema”.
Renzo, de 16, encuentra en Photomath su herramienta ideal. “Es muy útil para álgebra, cálculo y aritmética. Reconoce ecuaciones con la cámara del teléfono y ofrece soluciones inmediatas. Aunque falla cuando las operaciones están escritas a mano”.
Los tres coinciden en que la IA no es un atajo para obtener buenas calificaciones, sino un complemento educativo: “No buscamos hacer trampa, sino aprender de manera más eficiente. Si la tecnología ofrece esa ventaja de forma gratuita, no vemos nada malo en usarla”.
Una transformación imparable
La irrupción de la inteligencia artificial en la educación no pasa desapercibida para los organismos internacionales. La UNESCO sostiene que la IA puede transformar profundamente el sector educativo, desde su gestión hasta las metodologías de enseñanza, siempre que se emplee de manera ética y responsable.
La Iglesia Católica, por su parte, no se opone al uso de la tecnología, pero insiste en que debe ser un instrumento al servicio del desarrollo integral de los menores y nunca una amenaza.
La Oficina Internacional de la Educación Católica (OIEC) trabaja actualmente en un proyecto global de acompañamiento ético del uso de la IA en escuelas católicas. Su iniciativa “Educación Católica 5.0” busca ofrecer a docentes y estudiantes una metodología práctica para afrontar los desafíos del mundo digital sin perder de vista la centralidad de la persona humana.
Con presencia en más de 210.000 escuelas y 68 millones de estudiantes, la OIEC espera convertir la IA en una oportunidad pedagógica y humana al servicio de cada alumno.
La mirada de los obispos de Maryland
En junio de 2025, los obispos católicos de Maryland publicaron la carta pastoral “El Rostro de Cristo en la Era Digital”, motivada por el rápido avance de la inteligencia artificial. Firmada por el arzobispo de Baltimore, William E. Lori; el cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington; el obispo de Wilmington, William Koenig; y los obispos auxiliares del estado, el documento reconoce las preocupaciones existentes, pero afirma que la IA, si es desarrollada y usada éticamente, puede servir al bien común y a la misión pastoral de la Iglesia.
En el capítulo dedicado a la educación, los obispos subrayan la importancia de adaptar las experiencias de aprendizaje a las necesidades individuales, sin perder el compromiso con la virtud, la sabiduría y el acompañamiento humano. Asimismo, destacan el potencial de la IA para ayudar a docentes, teólogos y clérigos en el análisis de textos y el estudio de documentos eclesiales en múltiples idiomas y contextos.
La voz del Papa
El pasado 21 de noviembre, durante una sesión virtual transmitida a los más de 16.000 jóvenes reunidos en la Conferencia Nacional de la Juventud Católica (NCYC), el papa León XIV exhortó a los estudiantes a usar la inteligencia artificial con prudencia:
“Úsenla de tal manera que, si desapareciera mañana, seguirían sabiendo pensar, crear, actuar por su cuenta y formar amistades auténticas. La IA nunca podrá sustituir el don único que eres para el mundo”, afirmó León XIV.
El Papa reconoció que la IA es una característica definitoria de nuestra era, pero insistió en que la seguridad no se limita al control tecnológico, sino también a la educación y a la responsabilidad personal.
“Todas las herramientas deben apoyar nuestro camino de fe y crecimiento intelectual, no obstaculizarlo”, añadió el papa León XIV.
