Estados Unidos de América se ha distinguido históricamente por su apertura y recepción a los extranjeros. De hecho, la actual configuración de la población está compuesta de grupos étnicos venidos de otros países. Los indígenas que hoy por hoy viven en reservaciones aisladas, son los únicos nativos del país. Cada grupo extranjero acarrea su propia historia, resaltando su cultura individual, lengua, tradición y afiliación religiosa. Existen grupos de todas las razas que se establecieron en distintos lugares geográficos del país. Los inmigrantes que siguen arribando, tienden a establecerse en las ciudades donde se encuentra un grupo numeroso de su propia nacionalidad. El factor determinante en donde residir es, en general, la oportunidad de empleo y las ventajas económicas existentes. Todas las grandes ciudades cuentan con algún sector geográfico, conocido como el perteneciente a alguna nacionalidad. (¡El ejemplo más concreto, es el de China Town!).
En tiempos pasados la nación se comparaba a un crisol donde las diferentes nacionalidades se fundían para convertirse en un solo pueblo, conocido como ‘los norteamericanos’. Sin embargo, en el presente se reconoce que ese fenómeno nunca se dio. Cada pueblo procedente de múltiples naciones y países ha retenido su propia identidad, formando una conglomeración de nacionalidades que interactúan y promueven el bienestar de toda la nación. ¡Y eso, en teoría y por razones políticas! El enfoque que se ha desarrollado en la actualidad es de engrandecer la notoriedad de la nación. En la actualidad, a diario se dan choques y encontronazos de violencia, con el propósito de expulsar a todos los que están en el país sin los documentos necesarios. La ironía en toda esta situación es que, en pasados estudios, se ha mostrado como los llamados ‘indocumentados’ nunca han sido una carga económica negativa para la nación. Al contrario, se ha probado como éstos han contribuido al sostenimiento y estabilidad económica del país.
Hollywood filmó una película en el 2004, titulada, “A Day Without a Mexican” (Un Día sin un Mexicano). Toda una sátira, demostrando como California quedó afectada cuando misteriosamente, un fenómeno atmosférico hizo que los mexicanos desaparecieran. No se ignora que el perjuicio racial continúa afectando toda la situación social de la nación. La mayoría del pueblo nuestro no sabe que la guerra civil del 1861-1865 de Estados Unidos fue un desastre político entre el Norte y el Sur. Precisamente, se debatía la esclavitud de los Negros en el Sur. Tragedia que todavía afecta la unión y cohesión del país. El perjuicio racial prevalente es un mal que afecta a todas las razas. En los países de hispano américa, ese perjuicio racial sigue siendo evidente, pero de modo muy sutil y solapado. En algunos países más que otros. Debería de ser motivo de preocupación en el momento actual, dados los encontronazos de violencia que han acontecido, motivados por la persecución de los inmigrantes.
Importante señalar que la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, emitió un mensaje sobre la situación de los inmigrantes, en su última reunión en Baltimore, MD. (nov. 11-13, 2026). Se manifestaron de esta manera: “Nos preocupa profundamente observar entre nuestro pueblo un clima de temor y ansiedad en torno a la discriminación racial y la aplicación de las leyes de inmigración…” Y esa preocupación debería ser de todos los discípulos del Señor Jesús que buscan ser fieles a Su enseñanza. Lo que motiva la presente hostilidad hacia los inmigrantes, es mayormente cuestión política. Se ha comentado que los políticos, en la contienda de las próximas elecciones en noviembre, han enfocado la cuestión de los inmigrantes, como ‘chivo expiatorio’. Sirve de distracción para no tener que resolver algunos de los otros problemas que actualmente afectan la nación. Entre ellos, el asunto de la salud pública que es ineficiente desde el azote de la pandemia del COVID. Otro es el alto costo de vida que sigue un patrón de inflación, haciendo difícil el poder sobrevivir con un salario regular. Muchos estados de la nación, especialmente en el nordeste, confrontan distintos problemas como la violencia, la insuficiencia de los servicios públicos y el continuo movimiento de la población.
Lo que de inmediato causa mayor tensión y ansiedad para nuestro pueblo hispano, son las redadas contra los inmigrantes que se han llevado a cabo en estos días. Según los informes emitidos, más de 73 mil inmigrantes han sido detenidos por la agencia conocida como ICE* (Servicio de Inmigración y Vigilancia de Aduanas de Estados Unidos). En algunos casos, se han arrestado hispanos con legitimad y ciudadanía norteamericana. ¡Y esto simplemente, porque ‘lucen como hispanos’! No…, hay que admitirlo, la situación es en verdad, caótica y alarmante. En todo momento, el pueblo de Dios, hombres y mujeres con una fe heroica, siguen dedicados a su familia, su vivencia católica y su trabajo. La convicción prevalente es que ningún hispano está en esta gran nación por casualidad. ¡Todo es por voluntad y providencia de Dios!
* El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) se creó en 2003, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, al fusionar el antiguo Servicio de Aduanas (U.S. Customs Service) y el Servicio de Inmigración y Naturalización (Immigration and Naturalization Service).
