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Ser signos de esperanza y consuelo pide obispo Menjívar en fiesta del Cristo Negro

vestidos con trajes típicos de los países centroamericanos, participan la misa en honor al Señor de Esquipulas. En la foto se observa al padre Almicar, quien llegó desde Guatemala para participar de la celebración religiosa. Foto/cortesía SC

El asesinato de la ciudadana americana Renee Good, en Minneapolis, por parte de un agente de migración (ICE), ha hecho sonar las alarmas y ha elevado los niveles de tensión y miedo en la comunidad por la agresividad de cómo se llevan a cabo los arrestos de los migrantes y por la violenta represión a los manifestantes, dijo el obispo Evelio Menjívar, en fiesta del Señor de Esquipulas celebrada en la iglesia de la Natividad en DC.

“Hay mucho miedo, mucha ansiedad en nuestras comunidades, miedo a perder el estatus de protección temporal, miedo a ser detenido y deportado, miedo a ser separado de la familia. Y entre los jóvenes, aun los nacidos aquí, hay mucha incertidumbre por la pérdida de la esperanza de un futuro prometedor, de una vida digna donde no se discrimine por el color de la piel, el apellido y el acento”, agregó en la fiesta del Cristo Negro, ícono de la fe guatemalteca.

La devoción al Cristo Negro, muy extendida en todo Centro América y en el sur de México, ha unido a estos pueblos hermanos en fe, amor y devoción -especialmente- a través de las frecuentes peregrinaciones al santuario, explicó.

Cuando el obispo Menjivar visitó el santuario del Señor de Esquipulas hace muchos años, le impresionó ver las largas filas que la gente hace durante horas con mucha paciencia, para llegar a ver “por un instante” la sagrada imagen del Cristo Negro.

Estos fieles, dice, son un ejemplo de la mansedumbre que debemos practicar. “Esa confianza en Dios que sostiene en momentos de debilidad, de ansiedad, en nuestro mundo marcado por los conflictos entre naciones, agitación social, violencia, abuso de poder, violaciones a los derechos y a la dignidad humana”.

Monseñor insta a la feligresía a confiar y dejarse llevar por la mano de Dios, especialmente cuando sintamos que el miedo, la ansiedad, el enojo, la desesperanza llega y se quiere apoderar de nosotros.

“¡Confiemos! Dios tiene un brazo poderoso para sostenernos, para protegernos y también para defendernos y solo él sabe cuándo y de qué manera se levantará para defender a los humildes y levantar a los humillados. No nos soltemos de la mano de Dios. ¡Agárrate fuerte! ¡Déjate agarrar por él!”, dijo el homilista.

Cristo se identifica con los pobres, los enfermos, los migrantes, los que sufren violencia y exclusión -dijo-. El Cristo Negro nos recuerda que nadie está fuera del amor de Dios, que Él se hace presente de manera especial allí donde el dolor y aun la muerte parece tener la última palabra. La fe nos recuerda que Jesús ha resucitado y ha vencido a la muerte.

“El Señor de Esquipulas nos recuerda que somos amados hasta el extremo, que nuestra dignidad está sellada por la cruz y por el Espíritu Santo que hemos recibido en el agua del bautismo y por lo tanto nuestra vida tiene valor y sentido por difícil que a veces sea”.

El obispo Menjívar insta a la feligresía a renovar nuestra fe y nuestro compromiso de mirar y de escuchar a Cristo.

Aprendamos, dijo, a mirar y oír a los demás especialmente a los que sufren, no los dejemos solos. Aprendamos de Jesús la humildad, el servicio y la cercanía con todos. Pasemos por la vida haciendo el bien, siendo signos de esperanza, justicia y consuelo para nuestro pueblo.



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