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La inteligencia artificial es un arma de doble filo

Participantes en el diálogo virtual “Magnifica Humanitas: La IA, la doctrina social católica y la nueva encíclica del papa León”, auspiciado por la Universidad de Georgetown el 2 de junio del 2026. Foto/captura pantalla

La inteligencia artificial es un arma de doble filo -para bien y para mal- por eso tenemos que ser cuidadosos con nuestro comportamiento en internet y estar atentos a las falsedades, dijeron los participantes del diálogo virtual “Magnifica Humanitas: La IA, la doctrina social católica y la nueva encíclica del papa León”, auspiciado por la Universidad de Georgetown, el 2 de junio del 2026.

“La inteligencia artificial (IA) tiene una extraordinaria capacidad de magnificar. Tiene el poder de magnificar lo mejor de la humanidad y lo peor de la humanidad”, dijo el obispo Paul Tighe, secretario del Dicasterio del Vaticano para la Cultura y la Educación.

Asegura que el papa León quiere instarnos, y lo expresó muy claramente en su nueva encíclica, a que utilicemos la IA para abordar nuestro potencial.

Tighe dice que tenemos que “desarmar ese espíritu de competencia que obstaculiza la posibilidad de que tengamos un desarrollo saludable de la IA”. Considera que, si la IA se desarrolla en una carrera por la influencia geopolítica, por la influencia comercial o por el destino, estamos en problemas.

Añadió que tenemos que estar atentos a que la tecnología no exacerbe las desigualdades existentes en nuestra sociedad: “Estar atentos a que la IA se desarrolle de una manera inclusiva, a lo que hacemos y a lo que compartimos”.

Las informaciones falsas ocasionaron una grave polarización que trajo consecuencias en la sociedad y en la política, las cuales continúan y que, ahora, con el desarrollo de la IA puede empeorar aún más la situación.

Además, con el uso de la tecnología, la gente se aparta, no toma la iniciativa, no asume la responsabilidad -dijo.

El pontífice insta -en Magnifica Humanitas- a reflexionar sobre “nuestra responsabilidad de garantizar que exista una supervisión adecuada del desarrollo de la IA para que sea puesta al servicio de todos”.

“Se trata realmente de tener una antropología adecuada para abordar realmente los retos que plantean estas tecnologías en desarrollo y emergentes”, dijo Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU.

En el documento, el Papa dice que cada uno de nosotros es importante, necesario, y puede aportar su granito de arena, destacó Emilce Cuda, teóloga y secretaria de la Comisión Pontificia para América Latina de la Santa Sede.

“La promesa de la inteligencia artificial es que te proporciona información en un abrir y cerrar de ojos y que tomará decisiones en tu nombre. Es como si fueras a pagar una suscripción a estas empresas de IA para que una IA realice un montón de tareas por ti que no quieres hacer”, comentó Meghan Sullivan, profesora de filosofía en la Universidad de Notre Dame, Indiana, y directora del Instituto de Ética y Bien Común de esa institución.

Argumenta que la IA es una grave distracción de dos habilidades clave para desarrollar una conciencia moral: el encuentro y el discernimiento. El encuentro: simplemente ver el rostro real de otros seres humanos con dignidad, estar con ellos y entre ellos. El discernimiento: dedicar un tiempo cada día a la oración, a la reflexión, a la capacidad de pensar en el estado de tu alma, para poder pedir perdón, para pedir ayuda.

“Creo que una de las cosas clave que tendremos que hacer como Iglesia, especialmente a medida que la IA se vuelve omnipresente en nuestra cultura, es ser una de las instituciones que recuerde a la gente que el encuentro y el discernimiento siguen siendo posibles y les muestre cómo hacerlo, cómo vivirlo, porque la IA no es capaz de enseñar a los usuarios cómo hacerlo”.

Daniel Daly, director y fundador del Centro de Teología y Ética en la Sanidad Católica, dice que hay que leer el documento y reflexionar en cómo cambia nuestra forma de ver lo que hacemos, por qué lo hacemos, cuáles son nuestros objetivos y cómo afectamos a ciertos tipos de personas, especialmente a las personas vulnerables y marginadas.

“El Papa nos está planteando esas preocupaciones. Por eso, tenemos que crear una cultura que se base en el documento. Así que léanlo, hablen sobre él y, bueno, respáldenlo”, expresó quien es copresentador del podcast “Ethics on Call”.

La Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública de Georgetown, que organizó el diálogo, sostiene que la primera encíclica del papa León llega en un momento en que la relación de la humanidad con la tecnología está experimentando un cambio trascendental. El documento invita a reflexionar sobre lo que significa promover el bien común y salvaguardar al ser humano en un contexto de rápido desarrollo tecnológico.

El papa León insiste en que no es momento para una adaptación pasiva. “La encíclica nos insta a preguntarnos, en todos los ámbitos -el trabajo, la familia, la educación, la vida pública-, si nuestras tecnologías están al servicio de la dignidad humana o la están erosionando”.

El diálogo explora cómo los cambios tecnológicos pueden potenciar, en lugar de sustituir, la relación co-creativa de la humanidad con Dios. También analiza a qué nuevas divisiones podríamos enfrentarnos si permitimos que las nuevas tecnologías sustituyan nuestras capacidades de reflexión y comunión.

La encíclica papal en español "Magnífica humanidad" está disponible en: vatican.va/content/vatican/es.html.



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