Llevar el mensaje de las Sagradas Escrituras a la acción es un reto. También lo es comprometerse a ser un católico activo en la cotidianeidad, después de salir de la misa dominical cada semana.
Andrew Schmitz (28), experto en finanzas de raíces colombianas, creció viendo a sus padres asumir ambos retos. “Crecí en un hogar donde no se hablaba mucho de la fe, pero los tres hijos eran testigos de la fe aplicada. De hecho, la parroquia era el centro de la vida social de mi familia”, le contó recientemente a El Pregonero.
Su inspiración era tal que jugaba con sus hermanos a ser sacerdote.
Luego de graduarse de la universidad, el mundo de los negocios le empezó a incomodar y sintió que algo le faltaba en su vida. Entonces, Andrew sintió un llamado a dejarlo todo para servir a Cristo. Ahora su vocación está tomando forma y fortaleciéndose en el seminario San Juan Pablo II de la arquidiócesis capitalina (https://jp2seminary.org).
Futuros sacerdotes
Andrew es uno de los 66 seminaristas en Washington. “Unos 20 seminaristas se están formando en San Juan Pablo II y hay 14 más formándose en otros seminarios como Mount St. Mary's, Theological College, North American College y St. Augustine”, explicó el padre Mark Ivany, director de vocaciones sacerdotales en la Arquidiócesis Católica Romana de Washington.
Además, “hay un total de 32 seminaristas en el seminario misionero arquidiocesano Redemptoris Mater”, ubicado en 4900 Lasalle Rd, Hyattsville, Maryland -según el padre Saulo Vicente, vicerrector de esa institución religiosa. Inf: https://rmwashington.org.
Casi todos nacieron en Estados Unidos, pero cabe mencionar que en total nueve de los seminaristas son de origen hispano, más de veinte han servido a nuestra comunidad, la mayoría conoce sobre la cultura hispana y todos van a hablar español al egresar de los seminarios.
El padre Saulo afirma que en Redemptoris Mater hay 5 seminaristas hispanos y 20 tienen experiencia en Latinoamérica o compartiendo con la comunidad hispana o sirviendo a inmigrantes de origen hispano. El padre Mark dice que hay cuatro seminaristas hispanos en los otros seminarios de la arquidiócesis: Andrew Schmitz (Colombia), el diácono Jessiah Rojas (República Dominicana), David Valencia (El Salvador) y Andrew Bailey (Puerto Rico).
Están listos para la ordenación en junio próximo: Pedro López, Federico Mariano, David Narvaez, Brendan Parlett y Jessiah Rojas.
El elevado número de seminaristas que conocen o han nacido en la comunidad hispana, es muy significativo para la arquidiócesis, dice el padre Mark.
“Significa que no solo tendremos sacerdotes que hablen español, sino sacerdotes que comprendan la vida y la cultura de nuestra vibrante comunidad latina, aquí, en la Arquidiócesis de Washington. Mi esperanza es que estos futuros sacerdotes sirvan para inspirar a más jóvenes de nuestra comunidad latina a considerar seriamente la llamada a servir al pueblo de esta diócesis como sacerdotes de Jesucristo”.
La historia de Andrew
Andrew Schmitz nació en Los Ángeles, California. Es el mayor de tres hijos. Su padre es estadounidense y su madre colombiana.
Guarda emotivos recuerdos de esos años cuando la parroquia Inmaculada Concepción (DC) era el centro de la vida social de la familia, iban juntos a misa y a servir a los desamparados. “Yo jugaba a ser sacerdote, mi hermana tocaba la música y mi hermano era el acólito”, contó de su niñez.
Fue a la Universidad de Notre Dame, en Indiana, a estudiar contabilidad. Compartía con amigos y seguía en su fe católica, fortaleciendo su conexión con Jesús y participando en grupos de oración.
Se graduó hace seis años y regresó a Washington para trabajar como consultor de empresas. “El trabajo me gustaba, tenía planes de estudiar una maestría, pero quería algo más importante para hacer en mi vida”, dijo.
Como es propio, los jóvenes van siguiendo su inspiración y buscando un propósito en la vida. Andrew tuvo novias y se sentía inclinado a tener una familia. Algunos de sus amigos de la universidad optaron por el seminario, otros se casaron.
Andrew veía que sus compañeros del trabajo -en el mundo de las finanzas- “buscaban conseguir una vida feliz en los lugares equivocados. Querían ascender a mejores puestos en la compañía y tener mucho dinero. Me mostraban el lujo en el cual vivían y no entendían por qué alguien se iba a salir de ese mundo tan prometedor financieramente. La verdad, fue un regalo de Dios darme cuenta de que eso no me iba a hacer feliz”, dijo.
Sentía que todo eso no le llenaba, que no iba a ser suficiente, que algo le faltaba. Quería hacer algo más, pero no sabía cómo.
“Estuve rezando intensamente durante meses y en un momento de oración escuché que alguien me decía: ‘just be a priest’. Entonces, tomé la decisión de servir a Cristo a tiempo completo”.
Acudió a su director espiritual en Catholic Information Center y al párroco de su iglesia en 2022. En mayo lo aceptaron como seminarista y en agosto del 2023 inició su nuevo camino.
El primer año de formación es espiritual, luego siguen dos años de filosofía y cuatro de teología. Actualmente recibe clases en la Universidad Católica de América y, desde agosto, sus estudios serán en North American College en Roma. Su ordenación está prevista para el 2030, cuando tendrá 33 años.
Lleva una vida completa en el seminario y llena de actividades. Es estricto y no es fácil vivir en comunidad, pero es lo que más te acerca a Jesús -reconoce.
“He crecido mucho, me he acercado más al Señor. Los directores espirituales me han ayudado a conocer más a Jesús, comprender mi vida, lo que tengo en mi corazón y cómo Jesús me puede ayudar”, dijo el seminarista.
Al preguntársele sobre su futura vida sacerdotal, confiesa que desea vivir una vida siguiendo a Jesús. “Quiero mostrarle a la gente que todos estamos llamados a una vida de sacrificio y eso nos hará más feliz”.
Visualiza su vida como sacerdote en las parroquias, disfrutando al dar homilías, ayudando a la gente en retiros, ofreciendo dirección espiritual como consejero, confesando y compartiendo con la gente de la vida mundana. “Es que los puedo comprender”, afirma con certeza.
Andrew dice que todos los seminaristas de la Arquidiócesis de Washington tienen que aprender español. Como mínimo tienen que decir la misa en español y hacer los sacramentos. Sus compañeros están en clases de español e incluso algunos van a programas de inmersión en español en el verano en Centroamérica.
Los seminaristas ayudan en verano en las iglesias. Andrew afirma que le encanta servir a su comunidad de habla hispana. Disfrutó mucho su experiencia en las parroquias San Martín (con siete misas en español) y en Nuestra Señora de Lourdes.
Sirvió también en el Centro Católico Hispano de Gaithersburg, Maryland, haciendo acompañamiento espiritual a inmigrantes afectados por las redadas de ICE. “Me di cuenta de que los problemas de los documentos no eran los retos más grandes en esas familias recién llegadas que encaran retos económicos, separación familiar, falta de tiempo con los hijos y más”.
Se siente conectado al contemplar “la vida de fe de los hispanos” que se parece a su experiencia en la niñez: La parroquia es el centro de sus vidas.
Por eso, dice, que compartir con la comunidad hispana es como “estar con mi familia materna, con el mismo idioma, ese cariño, una fe integral que no vemos en otras culturas. Me siento a gusto, en casa, cuando estoy en esas parroquias y practico el español. Quiero estar con esa comunidad, con los que necesitan a Jesús”, dijo Andrew.
No cabe duda de que escogió su camino correcto, que tendrá la vida plena que tanto añora y que será un buen sacerdote.
“Estoy seguro, estoy emocionado de acercarme al Papa León y a la Iglesia del mundo. Esta sí es una vida más humana”.
A quienes sienten el llamado a ser sacerdote, se les aconseja primeramente rezar. El segundo paso es ponerse en contacto con uno de los sacerdotes de su parroquia o con el director vocacional para tener una conversación. Pueden escribir a la oficina arquidiocesana de vocaciones al Vocations@adw.org.
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Algunos de los seminaristas de la Arquidiócesis de Washington son hispanos, la mayoría tienen experiencia en servir a la comunidad hispana y todos van a hablar español al egresar de los seminarios.
