Con sonrisas, abrazos, lágrimas y diplomas en mano, decenas de jóvenes hispanos están marcando un antes y un después en la historia de sus familias al convertirse en los primeros en obtener un título universitario en la Universidad Católica de América (CUA).
Detrás de cada toga y birrete se esconden historias silenciosas de sacrificio: jornadas laborales extenuantes de padres inmigrantes, obstáculos económicos y una determinación inquebrantable por alcanzar el llamado “sueño americano”.
“Ser la primera en mi familia en graduarme de la universidad es algo que siempre soñé. El camino hacia el título en Trabajo Social no ha sido fácil, ya sea por las turbulencias económicas o académicas, pero gracias a Dios me siento feliz de llegar a la meta con salud y junto a toda mi familia”, expresó Gabriela Pereyra, de origen salvadoreño, quien considera su logro como una puerta que se abre para otros jóvenes hispanos.
Para muchos de estos estudiantes, el título universitario trasciende lo personal y se convierte en un triunfo colectivo. Así lo resume Brian Rodas, también de origen salvadoreño: “Ser el primero en ir a la universidad es una luz de esperanza para mi familia y demuestra que, con fe, trabajo y esfuerzo, sí se puede cambiar nuestro futuro. Ahora soy titulado en Psicología”.
En la misma línea, Cristian Naranjo, de origen colombiano, destacó el impacto generacional de su logro. “Quiero que esto sea el inicio de algo más grande académicamente, un ejemplo para los más jóvenes de mi familia y para mi comunidad. Anhelo que mi logro universitario tenga un impacto positivo en las futuras generaciones de migrantes”, afirmó.
Los tres coinciden en que ser estudiantes de primera generación no es solo un logro individual, sino un triunfo familiar que inaugura una “cadena de nuevas oportunidades”. Sus historias reflejan un cambio generacional que redefine el acceso a la educación superior dentro de sus comunidades.
La ceremonia de graduación de 2026 en CUA se celebrará el 16 de mayo, y contará con el discurso principal de monseñor James Patrick Shea, presidente de la Universidad de Mary, exalumno de esta institución y reconocido orador católico.
De acuerdo con expertos en educación, los estudiantes hispanos de primera generación no solo están aumentando su presencia en las universidades estadounidenses, sino que también están redefiniendo el significado del éxito académico: uno que integra resiliencia, identidad cultural y compromiso comunitario.
Hoy, cada ceremonia de graduación se convierte en un símbolo de transformación. En las gradas, padres que nunca tuvieron la oportunidad de estudiar celebran con orgullo el logro de sus hijos, conscientes de que ese diploma representa mucho más que años de esfuerzo: es la promesa de un futuro distinto.
Porque para estos jóvenes, graduarse no es el final del camino, sino el inicio de una nueva historia que, por primera vez, lleva el nombre de toda una familia.
