La historia de amor del hondureño Luis Martínez y la salvadoreña Marlenis Ticka comenzó en los salones de la parroquia Santa Catalina Laboure, en Wheaton, Maryland. Con el paso de los años, y tras construir una vida en común y formar una familia, la pareja decidió dar un paso trascendental: jurarse amor eterno ante el altar mediante el sacramento del matrimonio.
Antes de ese momento decisivo, Luis y Marlenis participaron en las charlas de preparación matrimonial, donde no solo profundizaron en el significado del sacramento, sino también en aspectos esenciales de la vida en pareja, como el amor, la oración compartida y el compromiso de ser ejemplo para sus hijos.
Acompañados por catequistas y bajo la guía espiritual del padre Francisco Aguirre, párroco de la mencionada parroquia, la pareja logró organizar cada detalle de la ceremonia. Cumplieron con los requisitos establecidos, obtuvieron la licencia correspondiente y finalmente celebraron su unión religiosa en una sencilla pero emotiva ceremonia.
“Las charlas de preparación nos ayudaron a comprender que el sacramento del matrimonio implica unión espiritual, respeto, responsabilidad y un amor constante hacia nuestros hijos y nuestra familia”, expresaron los esposos.
Luis destacó la importancia de este paso en sus vidas: “Estamos felices de recibir este sacramento porque fortalecerá nuestra unidad familiar, profundizará nuestro amor y nos permitirá crecer en el amor de Dios”.
Por su parte, Marlenis subrayó que el matrimonio es un camino de comunión y crecimiento: “La familia es fundamental para transmitir la fe, educar y respetar las tradiciones religiosas de nuestros países. Queremos criar a nuestros hijos según el Evangelio”.
El día de la ceremonia, la pareja estuvo acompañada por sus hijos, Mateo y Arlet, así como por sus testigos, Erick Gracia y Maricela Chimeo, quienes compartieron con ellos este momento significativo.
Para la Iglesia Católica, el matrimonio es una alianza en la que un hombre y una mujer se unen libremente para toda la vida, con el propósito de apoyarse mutuamente, procrear y educar a los hijos en la fe.
En esa línea, el papa León XIV ha señalado recientemente que el matrimonio sacramental y la vida familiar fortalecen la alegría en los momentos de dicha, brindan apoyo en las dificultades y constituyen un camino hacia la santidad.
