En un nuevo mensaje pastoral, el obispo Mark J. Seitz, de El Paso, Texas, pidió que se ponga fin a las deportaciones masivas y que se redoblen los esfuerzos para mostrar solidaridad con las personas afectadas por esa política.
En el mensaje, que el obispo Seitz ordenó que se leyera en todas las iglesias parroquiales y capillas durante las misas dominicales del 15 de marzo, día en que fue publicado el mensaje, el obispo Seitz dijo que la diócesis "redoblará sus ministerios con quienes trabajan en el juzgado del centro, en los centros de detención, en Ciudad Juárez y con las familias de nuestras parroquias".
"Seguiremos celebrando sus contribuciones a nuestra comunidad, defendiendo su dignidad humana y trabajando para erradicar el racismo y hacer realidad la reforma migratoria", decía el mensaje, publicado en inglés y español.
En una entrevista con OSV News, el obispo Seitz dijo que el mensaje era un esfuerzo "para dirigirnos a la gente de nuestra comunidad, particularmente a aquellos que viven con miedo en este momento", lo cual, según él, incluye incluso "a quienes tienen documentos legales, a quienes hemos visto arrestados y detenidos, incluso deportados".
El mensaje llega después de que algunas noticias indicaran que la Casa Blanca y altos funcionarios republicanos han pedido a los miembros de su partido que se presentan a las elecciones de noviembre que eviten hablar de "deportaciones masivas" en la campaña electoral, ya que las encuestas muestran que la política migratoria de Trump se ha vuelto impopular entre la mayoría de los adultos estadounidenses.
En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, Trump, quien ha hecho de las políticas de inmigración de línea dura una piedra angular de su agenda, habló sobre la seguridad fronteriza en lugar de la deportación.
Cuando se le preguntó si el cambio en la retórica se corresponde con algún cambio en El Paso, el obispo Seitz dijo que han observado "una pausa en muchas de sus actividades", pero "nos preocupa mucho que esto sea quizás solo una pausa y no el fin de este tipo de acciones".
El mensaje pastoral expresó solidaridad con quienes se han visto afectados negativamente por la política de deportaciones masivas, con quienes han enfrentado medidas de control migratorio fuera de sus procedimientos judiciales y con quienes han fallecido en centros de detención de la zona.
"Las deportaciones masivas no harán que nuestras comunidades sean más seguras", escribió el obispo Seitz. "Separan a las familias, dividen a los vecinos y amenazan nuestro bienestar económico. Si bien necesitamos reformas migratorias significativas, es una injusticia que las familias, los niños y las personas vulnerables paguen el precio de nuestra inacción. Las políticas, las leyes y las fronteras deben estar siempre al servicio de la dignidad humana, la auténtica seguridad comunitaria y el desarrollo humano".
El obispo Seitz calificó "la actual campaña nacional de detenciones masivas y las deportaciones" como "un grave mal moral, una situación a la que hay que oponerse con oración, acciones pacíficas y actos de solidaridad con los afectados".
"En estos actos, tocamos las heridas de Jesucristo, y en esta solidaridad, llevamos adelante la esperanza de la Resurrección. Dios está del lado de la justicia, y al caminar hacia la Pascua, sabemos que Dios está forjando una nueva humanidad que refleja sus bendiciones para todos", escribió.
Las condiciones en el centro de detención Camp East Montana fueron uno de los puntos de preocupación que Seitz planteó en su mensaje. El centro ha sido objeto de informes sobre hacinamiento y negligencia médica, así como de muertes, incluida una que se dictaminó como homicidio.
El obispo Seitz declaró a OSV que la prestación de apoyo religioso y el acceso a los sacramentos es otra de las preocupaciones respecto al centro.
"Solo pudimos celebrar una Misa a la semana para unas 100 personas", dijo, estimando que el 70% de los detenidos allí se identifican como católicos.
"También acuden a la Misa personas no católicas", dijo. "Todos necesitan a Dios en ese momento, ¿verdad? Entonces, ¿qué porcentaje representa eso de 3.000 personas? No hemos podido ni siquiera comenzar a brindar los servicios fundamentales necesarios a personas que están pasando por el peor momento de sus vidas".
El obispo Seitz agregó en su mensaje que se siente bendecido de "tener muchas amistades con nuestros agentes locales de policía y de inmigración. Su trabajo de mantener a nuestra comunidad segura es vital".
"Pero la muerte de quienes se encuentran en centros de detención migratoria es inaceptable. Un sistema migratorio injusto que conduce a consecuencias mortales destruye nuestra humanidad compartida. Nadie tiene que obedecer una orden inmoral", añadió. "Imploro a todos los involucrados que disciernan cuidadosamente los requisitos morales del Evangelio en este momento con integridad honestidad. Cuando nos quitamos las máscaras y nos encontramos como vecinos, podemos recuperar nuestra dignidad común. Prometo el apoyo pastoral de nuestros sacerdotes, capellanes y el mío propio mientras abordan las exigencias de la conciencia con sinceridad. Ustedes también están en mis oraciones".
En su mensaje, el obispo también se dirigió "a quienes sufren odio y discriminación y temen lo que pueda suceder", diciéndoles: "sepan que la Iglesia los apoya".
"Como su Obispo llevo su dolor a diario en mi corazón y en mis oraciones. Estoy con ustedes", escribió el obispo Seitz. "Nuestro Santo Padre, el Papa León XIV , me pidió personalmente estar en solidaridad con las familias migrantes que sufren y que no permaneciera callado. Haré todo lo posible por defender la dignidad que Dios les dio a cada persona en nuestra comunidad fronteriza".
El mensaje también invitaba a los católicos y a otros miembros de la comunidad "que gozan de los privilegios de ciudadanía estadounidense" a participar en una vigilia de oración y una marcha el 24 de marzo "por el fin de las detenciones masivas y deportaciones y pedir respeto por la vida humana". El evento tendrá lugar a las 6 p.m., hora local, en la Plaza de los Lagartos, en El Paso. Y el participar, escribió, será "un acto de solidaridad cuaresmal con aquellos que no pueden marchar y rezar con nosotros, porque tienen miedo".
El obispo Seitz dijo a OSV que el evento pretende ser "una presencia de oración para mostrar a nuestra comunidad y a nuestra nación nuestro nivel de preocupación por estos temas".
La doctrina social católica sobre la inmigración equilibra tres principios interrelacionados: el derecho de las personas a migrar para sustentar sus vidas y las de sus familias, el derecho de un país a regular sus fronteras y controlar la inmigración, y el deber de una nación de regular sus fronteras con justicia y misericordia.
