La iglesia católica Nuestra Señora de la Gracia se llenó hasta los topes durante la misa del 19 de agosto, previa a "Una velada con los padres de la Anunciación: fe, esperanza y resiliencia", un evento celebrado ocho días antes del primer aniversario del tiroteo mortal ocurrido en la cercana Annunciation Catholic School en Minneapolis.
Tras la Misa vespertina de la parroquia, presidida por el arzobispo Bernard A. Hebda de St. Paul-Minneapolis, la reunión en el salón parroquial contó con una mesa redonda en la que participaron tres padres de alumnos de Annunciation y un recién graduado de esta escuela, que abarca desde preescolar hasta octavo grado.
Relataron sus experiencias y lo que vivieron tras el tiroteo ocurrido en Annunciation Catholic Church (Iglesia Católica de la Anunciación) durante una Misa para toda la escuela el 27 de agosto de 2025, en el que murieron dos alumnos: Harper Moyski, de 10 años, y Fletcher Merkel, de 8.
Los ponentes adultos fueron Laura Eiden, maestra de kindergarten de la escuela, y los padres de familia Tara Keegan y Dan Brady.
Annunciation Light Alliance --un grupo de defensa liderado por padres-- ayudó a organizar el evento. El padre Kevin Finnegan, párroco de Nuestra Señora de la Gracia, ayudó a moderar el debate y concelebró la Misa. El padre Dennis Zehren, párroco de Annunciation, fue uno de los concelebrantes.
En su homilía, el arzobispo Hebda animó a todos a confiar en que Dios "nos trata como ese buen pastor", un pastor con un gran amor por sus ovejas, "que se asegura de que no nos falte nada en esos verdes pastos a los que nos conduce".
"Ahora bien, hermanos y hermanas, hay momentos en los que los pastos no parecen tan verdes y, sin duda, para muchas familias de nuestra arquidiócesis ha sido difícil ver el verdor de los pastos desde el pasado 27 de agosto", afirmó el arzobispo Hebda.
"Y, sin embargo, también vemos bendiciones", continuó. "Vemos esos indicios de la bondad de Dios, de su generosidad y de su corazón, y confiamos en que seguirá guiándonos hacia una visión más profunda de cómo es generoso con nosotros y de cómo nos ama con corazón de pastor".
Con el padre Finnegan como moderador, los cuatro ponentes compartieron su experiencia durante ese 27 de agosto. Algunos se encontraban en la iglesia durante el tiroteo, y otros se dirigían hacia allí tras enterarse de la noticia. Todos los ponentes compartieron su profundo dolor.
Brady afirmó que encuentra esperanza en momentos como el evento celebrado en Nuestra Señora de la Gracia, donde "la gente sigue reuniéndose para escuchar estas historias, dar testimonio de ellas y actuar" con "la intención de hacerlo mejor".
Como profesora, Eiden comentó: "La gente me pregunta constantemente cómo estamos, cómo están los niños, cómo están los profesores".
"La realidad es que solo puedo responder a esa pregunta por mí misma", explicó. "Dado que este camino hacia la sanación es increíblemente personal, ninguno tiene la misma experiencia de ese día, el camino (hacia la sanación) tampoco es el mismo. Lo que he podido ver por mí misma es que mi comunidad de Annunciation, mis niños y mis estudiantes me impulsan a seguir adelante. Me necesitan y yo los necesito".
Afirmo que los alumnos de Annunciation son una fuente de esperanza para ella.
"¿Lo están pasando mal? Sí, la verdad es que sí. Y, sin embargo, se levantan cada día después de haber vivido lo que han vivido", dijo. "Brillan, y siguen siendo la razón por la que estamos aquí y contamos estas historias".
Keegan habló de su lucha contra la ira y dijo que "cada vez que siento esa ira, me recuerdo a mí misma que lo que ocurrió no formaba parte del plan de Dios".
"Él no se quedó de brazos cruzados permitiendo que esto sucediera. Esto ocurrió a causa del mal, y por eso, cuando siento esa ira, cuando cualquiera de nosotros siente ira, depende de nosotros elegir qué vamos a hacer con esa ira", afirmó.
"El diablo, el mal, las tinieblas no desean otra cosa que no sea que nos enfademos con Dios", continuó. "No desean otra cosa que no sea que le demos la espalda a Dios y que no volvamos a pisar una iglesia jamás. Depende de nosotros canalizar esa ira para hacer el bien. Tomar lo que el enemigo pretendía para el mal y convertirlo en algo bueno".
Poco a poco, contó Keegan, empezó a pasar más tiempo en la capilla de adoración eucarística. Rezaba un rosario todos los días y encontraba consuelo en la oración y en la presencia de Dios en la Misa y en la comunidad.
"Es difícil, y cada día es diferente", dijo Brady. "Creo que hay que ir paso a paso. A veces das pasos atrás. Pero esa es la realidad de lo que estamos intentando hacer aquí".
"Creo que una parte importante de ello es esta comunidad", añadió Keegan. "No solo la de la Anunciación, sino más allá. La comunidad ha sido un gran apoyo para nosotros. Honestamente, sin ellos, no sé donde estaríamos. Cada día estoy agradecida por Annunciation".
El padre Finnegan dijo que estaba agradecido por la valentía y la sinceridad con las que los invitados habían compartido sus sentimientos.
"Es un poderoso recordatorio de que todos llevamos el duelo, el sufrimiento y el dolor de manera diferente", afirmó el padre Finnegan. "Pero también podemos aprender y crecer a partir de ello".
Joe Eiden, padre de un alumno de Annunciation, feligrés y esposo de Laura Eiden, habló en nombre de Annunciation Light Alliance (ALA). Afirmó que el grupo sigue recurriendo al personal y a los dirigentes de Annunciation en busca de orientación sobre "cómo encontrar la fuerza para avanzar hacia un futuro más seguro para todos ustedes".
En los últimos meses, la ALA ha establecido relaciones con legisladores de todo el espectro político, señaló.
"Creemos que proteger a los niños de la violencia armada no es una cuestión política, sino una cuestión de conciencia", afirmó Joe Eiden. "Seguimos creyendo que compartir nuestras experiencias puede conducir a la acción, y que la acción puede conducir al cambio. No podemos permitirnos creer que estas tragedias son inevitables. No lo son".
La velada concluyó con el arzobispo Hebda y el padre Finnegan encabezando una procesión desde el Cassidy Hall hasta la iglesia para dedicar un momento a la oración en silencio. Annunciation comienza el nuevo año escolar el 31 de agosto.
