Un camino cuaresmal que comienza hoy, 18 de febrero, con la procesión penitencial desde la iglesia romana de San Anselmo hasta la Basílica de Santa Sabina y la Misa celebrada por el papa León con la bendición e imposición de las cenizas, prevista para la tarde a las 17. Un camino que el Pontífice recordó varias veces en los saludos en distintas lenguas durante la audiencia general, invitando -como ya había hecho en el Mensaje para la Cuaresma del pasado 5 de febrero- a “volver a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recupere impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones de cada día”.
Hacia la Pascua
La oración es una de las primeras recomendaciones del Papa, que invita a los fieles de lengua italiana a vivir la Cuaresma mirando al misterio de la Pascua:
“Os exhorto a vivir con intenso espíritu de oración este tiempo litúrgico para llegar, interiormente renovados, a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo, revelación suprema del amor misericordioso de Dios”.
Un corazón abierto
Para el Pontífice, la oración, en el Miércoles de Ceniza, se convierte en disponibilidad a los dones que Dios ofrece a sus hijos. Así lo recordó a los fieles de lengua alemana:
“Hoy, Miércoles de Ceniza, pidamos al Señor que nos ayude a acoger con corazón abierto las gracias que quiere concedernos en este tiempo de Cuaresma, para que produzcan frutos abundantes de salvación para nosotros y para nuestros hermanos”.
El don de la conversión
Un corazón convertido genera amor por los demás, subrayó el Papa a los peregrinos de lengua inglesa:
“Al comenzar hoy nuestro camino cuaresmal, pidamos al Señor que nos conceda el don de una verdadera conversión del corazón, para que podamos responder mejor a su amor por nosotros y compartir ese amor con quienes nos rodean”.
El ayuno de las palabras
En español, el Papa recomendó ayunar también de las palabras que pueden convertirse en armas que hieren. Un lenguaje desarmado que, en el Mensaje de Cuaresma, León XIV definió como “una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco valorada”.
“Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos la Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión. Pidamos al Señor que disponga nuestros corazones para escuchar y hacer vida su Palabra, ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.”
A los fieles de lengua portuguesa les habló de la verdadera conversión en Cuaresma; a los peregrinos de lengua china los invitó a la oración; y a los polacos les pidió practicar las obras de misericordia como camino de encuentro con Dios, haciendo referencia a santa Faustina Kowalska. El 22 de febrero se cumple, de hecho, el 95º aniversario de la primera aparición de Jesús Misericordioso.
Desde entonces comenzó un nuevo capítulo en la difusión de la devoción a la Divina Misericordia mediante la Coronilla y la imagen “Jesús, en Ti confío”. Que la Cuaresma sea un tiempo de encuentro con Cristo a través del sacramento de la Penitencia y de las obras de misericordia.
