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Piden agilizar permisos de trabajo y fortalecer apoyo a migrantes

En foto de archivo de octubre del 2023 se observa a inmigrantes venezolanos mientras suben a un transporte tras ser desalojados de un hotel, en Nueva York. Foto EFE/ Ángel Colmenares

La demora en la autorización de empleo, las dificultades para aprender inglés y la falta de asistencia legal continúan siendo obstáculos para la integración económica de los solicitantes de asilo en Estados Unidos, según un estudio que examinó la experiencia de la ciudad de Nueva York entre 2022 y 2025.

El informe del Centro de Estudios sobre Migración de Nueva York (CMS), elaborado por Matthew Lisiecki y Vicky Virgin, investigadores del CMS, fue presentado durante el webinar “Integración laboral de los solicitantes de asilo en la ciudad de Nueva York: lecciones aprendidas y recomendaciones para futuros reasentamientos”. La investigación analizó la respuesta de las autoridades y organizaciones comunitarias ante la llegada de cientos de miles de personas que buscaban protección humanitaria del 2022 al 2025.

En ese periodo de tiempo unos 239.200 solicitantes de asilo utilizaron servicios de la ciudad. El estudio señaló que la participación laboral de este grupo llegó al 67%, frente al 80% registrado entre otros inmigrantes indocumentados.

Asimismo, cerca del 40% de los mayores de 25 años había cursado al menos parte de la universidad, lo que evidencia un potencial educativo que no siempre se traduce en oportunidades de empleo.

Además de los permisos de trabajo y el idioma, el informe añade, barreras como la falta de vivienda, necesidades de cuidado infantil y el limitado acceso a capacitación laboral.

Recomendaciones para el futuro

Los investigadores plantearon que el gobierno federal y loca aumente el financiamiento flexible y de largo plazo para la asistencia legal, que se agilice el proceso federal de autorización de empleo y amplíen los programas de inglés y acceso lingüístico.

También recomendaron fortalecer el cuidado infantil, la capacitación laboral y la coordinación entre agencias gubernamentales y organizaciones comunitarias.

En el webinar participaron Sam Solomon, del Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York; Lucia Goyen, directora de Programas para Jornaleros de Catholic Charities Community Services, de la Arquidiócesis de Nueva York; y Manuel Castro, investigador principal del Center for Migration Studies of New York y excomisionado de la Oficina de Asuntos de Inmigrantes de la Alcaldía.

Advertencia de expertos

Durante el debate, los panelistas advirtieron que el endurecimiento del control migratorio está modificando la relación de los inmigrantes con los servicios públicos y las organizaciones sin fines de lucro.

Lucia Goyen relató que, después de operaciones de control migratorio, algunas zonas donde habitualmente se concentran jornaleros ahora están vacías, cual genera mucho miedo: “Actualmente ha disminuido la asistencia de inmigrantes a organizaciones que ofrecen información sobre servicios y beneficios. Eso es preocupante”.

La representante de Catholic Charities destacó la importancia de colaborar con los consulados y lugares seguros para mantener el contacto con las comunidades, destacando “el papel de las parroquias y otras instituciones religiosas como canales de información confiable”.

Sam Solomon coincidió en que las organizaciones comunitarias y religiosas son puntos de referencia para los inmigrantes, por lo que consideró necesario apoyarlas: “Hoy es importante alertar e informar sobre los efectos disuasorios del control migratorio y de las preocupaciones relacionadas con la norma de “carga pública”, que pueden llevar a las personas a renunciar a atención médica, alimentos y otros servicios esenciales”.

Por su parte, Manuel Castro explicó que organizaciones como Catholic Charities mantienen programas de capacitación, incluida formación en seguridad laboral OSHA, dirigidos a diversos grupos de inmigrantes: “Eso es algo positivo, básico e importante que tiene que mantenerse a pesar del ambiente antinmigrante existente en muchas ciudades del país”.

Los tres coincidieron en manifestar que la experiencia de Nueva York ofrece lecciones para futuras respuestas humanitarias como facilitar el acceso al empleo, proteger los derechos y reforzar la confianza entre los inmigrantes y las instituciones que los atienden.



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