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Virginia: Inmigrantes sin papales pueden renovar su tarjeta de conducir por ocho años

Un trabajador hispano acude la DMV para renovar su tarjeta de privilegio para conducir. Foto/MV/archivo

En medio de un clima nacional marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias, Virginia acaba de enviar un mensaje de tranquilidad a miles de familias inmigrantes. Desde el 1 de julio, las personas sin estatus migratorio legal que viven en el estado podrán obtener o renovar su tarjeta de privilegio para conducir con una vigencia de ocho años, una medida que brinda mayor seguridad a quienes dependen del automóvil para trabajar, llevar a sus hijos a la escuela o atender sus necesidades diarias.

La nueva legislación, firmada por la gobernadora Abigail Anne Spanberger en abril pasado, amplía la duración del documento, que hasta ahora debía renovarse cada dos años. La licencia no es tarjeta de Real ID y no podrá utilizarse para abordar vuelos comerciales ni para ingresar a instalaciones federales donde se exige esa identificación.

“Si la tarjeta vence después del 1 de julio, la renovación será por ocho años. Lo mismo ocurrirá con quienes soliciten una nueva tarjeta de privilegio para conducir”, explicó Edgar Aranda-Yanoc, director de Virginia Partnerships & Strategy de la Fundación Meyer.

La nueva ley también beneficia a quienes solicitan una tarjeta de identificación personal, cuya vigencia pasa de cuatro a ocho años. La única excepción corresponde a las personas mayores de 75 años, quienes continuarán renovando el documento cada cinco años.

Reconocimiento al aporte de los inmigrantes

Para Aranda-Yanoc, la nueva ley representa mucho más que un cambio administrativo: “Es una gran victoria para los derechos de los inmigrantes en Virginia. La gobernadora ha reconocido la necesidad de esta comunidad y entiende que la tarjeta de privilegio para conducir ha demostrado ser positiva para el estado”.

El activista comunitario destacó que el documento no solo permite conducir legalmente, sino que también funciona como una identificación oficial indispensable para miles de trabajadores inmigrantes que necesitan realizar diversos trámites bancarios, médicos, educativos y comerciales.

También consideró que la decisión del estado refleja la confianza ganada por la comunidad inmigrante desde que Virginia creó este programa en 2020.

“Durante seis años los beneficiarios han demostrado un uso responsable de este privilegio. Los resultados hablan por sí solos y hoy ese buen comportamiento se traduce en una renovación cada ocho años. Es un triunfo de la comunidad y del trabajo constante de las organizaciones proinmigrantes”, señaló.

Años de organización y diálogo

La activista Lenka Mendoza, integrante de la iniciativa Drive Virginia Forward y fundadora de Dreamer Mothers In Action, aseguró que la aprobación de la ley demuestra que el constante trabajo del liderazgo hispano siempre da buenos resultados, incluso en un contexto político complejo.

“La comunidad migrante no debe tener miedo de renovar sus tarjetas. La ley que permite obtener licencias de conducir y documentos de identidad continúa vigente, pese al ambiente antiinmigrante que se vive en el país”, afirmó la activista.

Mendoza señaló que la ampliación de la vigencia del documento es fruto de años de diálogo con las autoridades estatales y de un esfuerzo conjunto entre organizaciones comunitarias y líderes inmigrantes que defendieron la importancia de garantizar un sistema de identificación seguro para todos los residentes.

Una herramienta para la integración

La tarjeta de privilegio para conducir fue creada para que los residentes de Virgina que no tienen sus papeles migratorios en regla puedan conducir legalmente, adquirir un seguro vehicular y ser identificados por las autoridades de tránsito, contribuyendo así a una mayor seguridad vial.

Virginia se suma a otros estados que han adoptado políticas similares. En Maryland, por ejemplo, los inmigrantes pueden solicitar una licencia de conducir con restricciones utilizando un ITIN (Número de Identificación Personal del Contribuyente que otorga el IRS), mientras que en el Distrito de Columbia quienes no poseen residencia permanente o número de Seguro Social pueden obtener una licencia presentando documentos que acrediten su residencia en la capital.

Programas semejantes también existen en California, Nueva York, Nueva Jersey, Colorado, Illinois, Connecticut, Delaware, Oregón, Nuevo México y Nevada, entre otros estados que consideran estas licencias una herramienta de inclusión, seguridad pública y reconocimiento del aporte económico de miles de trabajadores inmigrantes.

Para muchas familias hispanas de Virginia, la ampliación de la vigencia de la tarjeta de privilegio significa mucho más que una fecha de vencimiento más lejana. Representa la posibilidad de continuar trabajando, movilizando a sus hijos y desarrollando su vida cotidiana con mayor tranquilidad, en un momento en que las noticias sobre inmigración suelen estar marcadas por la incertidumbre y el temor.



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