Las plegarias y los recuerdos se convirtieron en el principal tributo de la comunidad a los 109 policías, bomberos y miembros del personal de emergencia que perdieron la vida en 2025 en cumplimiento de su deber, durante la tradicional “Misa Azul” celebrada el 5 de mayo en la parroquia de San Patricio.
El servicio religioso estuvo presidido por el cardenal Robert McElroy, quien destacó la entrega y el compromiso de quienes velan por la seguridad pública, así como el apoyo silencioso de sus familias. En su homilía, expresó su gratitud a los distintos cuerpos policiales y de emergencia por su dedicación e imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.
“El Evangelio nos recuerda el don de la paz que nos ofrece Jesús tras su muerte y resurrección. Es una paz interior que sostiene a las personas a lo largo de toda su vida, especialmente en los momentos difíciles. La labor que realizan los oficiales los convierte en verdaderos ‘agentes de paz’, al enfrentar situaciones críticas para brindar justicia, rescate, sanación y consuelo”, señaló el cardenal.
El arzobispo también subrayó los sacrificios personales y familiares que implica el servicio público, así como las cargas emocionales y espirituales que conlleva: “Pidamos que Dios extienda su mano sobre todos ustedes, agradeciendo los sacrificios que realizan, aquello de lo que han tenido que prescindir y las luchas interiores que enfrentan en esta misión tan exigente”, añadió.
“El Evangelio nos recuerda el don de la paz que nos ofrece Jesús tras su muerte y resurrección. Es una paz interior que sostiene a las personas a lo largo de toda su vida, especialmente en los momentos difíciles. La labor que realizan los oficiales los convierte en verdaderos ‘agentes de paz’, al enfrentar situaciones críticas para brindar justicia, rescate, sanación y consuelo”, señaló el cardenal.
El arzobispo también subrayó los sacrificios personales y familiares que implica el servicio público, así como las cargas emocionales y espirituales que conlleva: “Pidamos que Dios extienda su mano sobre todos ustedes, agradeciendo los sacrificios que realizan, aquello de lo que han tenido que prescindir y las luchas interiores que enfrentan en esta misión tan exigente”, añadió.
Durante la celebración eucarística, el cardenal hizo referencia a las Bienaventuranzas, resaltando la vocación de servicio, la compasión y el liderazgo de los agentes del orden en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.
Uno de los momentos más solemnes fue la lectura de los nombres de los oficiales caídos en el cumplimiento de su deber, seguida del tradicional “Toque de Silencio”, que marcó un instante de recogimiento entre los asistentes.
Al inicio de la misa, el párroco Patrick S. Lewis dio la bienvenida a representantes de distintos cuerpos policiales y a funcionarios de los departamentos de Justicia, Comercio y Transporte, quienes trabajan de manera coordinada en labores de seguridad.
Este año se conmemoró la edición número 32 de la “Misa Azul”. De los 109 oficiales fallecidos en acto de servicio a nivel local, nueve pertenecían al Departamento de Policía Metropolitana del Distrito de Columbia.
