Ante la creciente presenciade la inteligencia artificial (IA) en las aulas, el desafío para las instituciones católicas no es rechazar esta tecnología, sino aprender a utilizarla de manera responsable y ponerla al servicio de una educación centrada en la dignidad y el desarrollo integral de la persona, expresó Larry Savoy, presidente de la escuela católica secundaria Arzobispo Carroll de Washington
Savoy hizo esas precisiones al referirse a los retos que enfrenta la educación católica al inicio del año académico 2026-2027. Explicó que la Iglesia reconoce que la inteligencia artificial puede aportar importantes beneficios al proceso educativo, estimular la investigación y facilitar el acceso al conocimiento.
También advirtió que su incorporación requiere criterios pedagógicos, éticos y cristianos que garanticen que los estudiantes continúen siendo el centro de la actividad educativa: “El Papa ha sido claro en señalar que es primordial entender que la Iglesia se apoya en la doctrina católica para subrayar que la dignidad de la persona humana debe ser siempre primordial al evaluar las nuevas tecnologías”.
El educador recordó, además, que la National Catholic Educational Association (NCEA), que agrupa a las instituciones de educación católica en Estados Unidos, ha intensificado durante este año sus esfuerzos para capacitar a maestros y administradores en el conocimiento y utilización responsable de la inteligencia artificial.
En la misma línea, Savoy señaló que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) ha insistido en que la dignidad humana, el bien común y el principio de que la tecnología debe estar al servicio de toda la humanidad, sin olvidar la creación divina.
Para Larry Savoy, este desafío tecnológico forma parte también de la tarea de fortalecer la educación católica: “Al iniciar el año escolar 2026-2027 la escuela Arzobispo Carroll se encuentra en una posición sólida y cuenta con un plan de trabajo orientado a mejorar sus programas académicos en el marco de lo que designa la Iglesia”.
IA y visión del Vaticano
La posición de la Iglesia sobre la inteligencia artificial ha adquirido mayor énfasis y claridad durante los últimos años. En enero de 2025, el Vaticano publicó Antiqua et Nova, una nota dedicada a la relación entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial.
El documento plantea que la cuestión fundamental no consiste únicamente en determinar qué puede hacer la tecnología, sino también cómo debe ser desarrollada y utilizada para proteger la dignidad humana y promover el desarrollo integral de las personas.
Varios expertos señalan que esta reflexión se ha convertido en un elemento central del debate católico sobre el futuro de la tecnología, pues la preocupación no se limita a las posibilidades técnicas de la IA, sino que abarca también sus consecuencias sobre las relaciones humanas, trabajo, educación, desigualdad social y económica, así como la manera en que las personas respetan su propia dignidad.
De manera reiterada, el papa León XIV también ha colocado la dignidad humana en el centro de sus reflexiones sobre las nuevas tecnologías. En sus predicas durante el 2026 ha advertido sobre el riesgo de que un desarrollo acelerado y sin suficientes criterios éticos genere nuevas formas de dependencia tecnológica, desigualdad y colonialismo económico o ideológico.
Arquidiócesis de Washington y desafío tecnológico
El cardenal Robert W. McElroy, arzobispo de Washington, también ha reflexionado sobre las implicaciones de la inteligencia artificial y la necesidad de proteger la singularidad de la persona humana.
En un comunicado difundido sobre la encíclica Magnifica Humanitas, difundido el 26 de mayo 2026, al referirse a estos avances tecnológicos, el cardenal McElroy destacó que la humanidad posee una singularidad que no puede ser replicada por las máquinas y que cualquier intento de vulnerar esa condición debe ser rechazado en la búsqueda de una verdad duradera y objetiva.
“El asombroso desarrollo de estas nuevas tecnologías, plasmado en la evolución de la Inteligencia Artificial, ya está proporcionando verdaderos beneficios a la familia humana, especialmente en los ámbitos de la medicina, el acceso al conocimiento y la innovación en campos complejos”, afirmó el arzobispo de Washington en un comunicado.
Previamente, en junio del 2025, los obispos católicos de Maryland publicaron la carta pastoral “El Rostro de Cristo en la Era Digital”, en donde afirmaron que “la IA, éticamente desarrollada y utilizada, puede contribuir a la misión de la Iglesia y al bien común”.
Agregaron que “al igual que la imprenta, la radio o internet, la IA es una herramienta y todas las herramientas pueden ser orientadas hacia la santidad, la sanación o el desarrollo humano”.
La carta fue firmada por el arzobispo de Baltimore William E. Lori; el cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington; el obispo de Wilmington William Koenig; y los cuatro obispos auxiliares del estado.
