Ante el endurecimiento de las políticas migratorias y el aumento de las deportaciones en Estados Unidos, líderes de la Iglesia católica presentaron “Catholic Impact”, una nueva iniciativa nacional que busca articular una respuesta pastoral, social y pública frente a la actual crisis migratoria.
El proyecto, impulsado por el Hope Border Institute y el Center for Migration Studies (CMS), fue dado a conocer durante una charla virtual donde se denunció la creciente violencia institucional contra los migrantes y se advirtió que prácticas que durante años se concentraron en la frontera hoy se extienden a todo el país.
Un grupo de lideres católicos alertaron sobre un clima marcado por el miedo, la criminalización del migrante y la erosión del debido proceso, así como los sorpresivos arrestos en tribunales, centros de trabajo, detenciones de personas sin antecedentes penales y la separación de familias.
También recordaron las muertes ocurridas recientemente en el mayor centro de detención de inmigrantes del país, en El Paso, Texas, como un símbolo de la gravedad de la situación.
El director ejecutivo del Hope Border Institute, Dylan Corbett, explicó que “Catholic Impact” busca coordinar la acción colectiva de las comunidades católicas mediante la solidaridad con los migrantes, el testimonio público, la caridad organizada y el trabajo por una reforma migratoria justa: “La iniciativa aspira a fortalecer la capacidad de diócesis y parroquias para responder de manera unida y visible ante las deportaciones masivas”.
Monseñor Brendan J. Cahill, obispo de Victoria (Texas) y presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), destacó la unidad sin precedentes del episcopado en el rechazo a las deportaciones masivas indiscriminadas, recordando que los obispos estadounidenses emitieron una declaración explícita contra este tipo de políticas, reafirmando la dignidad dada por Dios a toda persona: “Es importante tener presente que la Iglesia está enfocada en la educación, ayuda de emergencia, oración y el acompañamiento de las personas afectadas en cada etapa del proceso migratorio”.
La presidenta del Consejo Nacional Católico del Ministerio Hispano, Elizabeth Román, afirmó que la crisis migratoria representa “un momento decisivo para la Iglesia”. Subrayó que no se trata solo de un desafío político o humanitario, sino de una prueba de coherencia evangélica.
“Este no es solo un momento migratorio, es un momento de Iglesia”, afirmó, al destacar el papel de líderes parroquiales y agentes pastorales que acompañan a familias que viven con temor constante a las redadas y la deportación.
Román recordó que la migración es una realidad central del Evangelio y de la vida de Jesús, quien fue refugiado en su infancia, puntualizando que acoger al migrante no es una opción ideológica, sino una obediencia al mandato cristiano: “Cuando los migrantes sufren, toda la Iglesia sufre con ellos”.
Kevin Appleby, investigador del CMS, detalló que “Catholic Impact” ofrecerá durante los próximos tres años apoyo en organización comunitaria, comunicación e investigación. Dijo que ‘el proyecto ayudará a las diócesis a elaborar planes de respuesta, organizar vigilias, procesiones, acompañamiento en tribunales y visitas a centros de detención, así como a amplificar el mensaje de la Iglesia en medios y redes sociales”.
La iniciativa también contempla encuentros regionales de formación y coordinación. El primero ya se realizó en Providence, Rhode Island, con la participación de cinco diócesis, y están programados nuevos encuentros en Phoenix y Detroit.
Según sus impulsores, “Catholic Impact” surge en un momento “crucial y decisivo” para la Iglesia católica en Estados Unidos, con el objetivo de responder de manera unida, profética y concreta a una crisis que, advirtieron, continuará profundizándose en los próximos años.
