Más de 400 personas se dieron cita el domingo 26 de julio en el Santuario de San Judas Tadeo, en Rockville, Maryland, para asistir al tradicional concierto de sacerdotes de la Arquidiócesis de Washington, una jornada de música, convivencia y solidaridad destinada a recaudar fondos para los jóvenes que participarán en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2027, que se celebrará en Seúl, Corea del Sur.
Lo recaudado durante la actividad contribuirá a cubrir parte de los gastos de transporte, alojamiento e inscripción de los peregrinos que representarán a la Iglesia local en este encuentro internacional con el Papa. El costo estimado del viaje asciende a unos 5.000 dólares por persona, por lo que las campañas de recaudación de fondos son fundamentales para que un mayor número de jóvenes pueda vivir esa experiencia de fe.
La iniciativa responde también al compromiso pastoral de la Arquidiócesis de Washington de fortalecer la participación de las nuevas generaciones en la vida de la Iglesia. En ese contexto, el cardenal Robert W. McElroy ha insistido en la necesidad de impulsar una pastoral juvenil capaz de responder al desafío de la creciente desvinculación de los jóvenes de la fe, promoviendo experiencias que fortalezcan su encuentro con Cristo y aseguren el relevo generacional de la comunidad eclesial.
"Ayudemos a estos jóvenes a viajar a la Jornada Mundial de la Juventud para que tengan la oportunidad de encontrarse con Dios, tal como una vez lo hicimos algunos de nosotros, quienes descubrimos nuestra vocación en estos eventos", expresó el padre John Benson al inaugurar el concierto.
El sacerdote, quien además es guitarrista del grupo y párroco de la parroquia Saint John Vianney, en Prince Frederick, animó a los asistentes a respaldar generosamente la causa con el característico sentido del humor que marcó toda la velada.
"Queremos que hoy salgan de aquí con los bolsillos vacíos, así que por favor coman y beban todo lo que puedan y también voten por su pastor favorito en nuestro concurso de popularidad", dijo entre risas. "En todas las parroquias nos dicen que nos quieren mucho; entonces hoy pueden demostrarlo", añadió, provocando los aplausos y las carcajadas del público.
Además de disfrutar del repertorio musical interpretado por los sacerdotes, los asistentes pudieron colaborar adquiriendo boletos para una rifa, participando en una competencia amistosa para elegir al sacerdote más popular y degustando una amplia variedad de platillos, bebidas y postres inspirados en la gastronomía de México, Centroamérica y Sudamérica, preparados por voluntarios de distintas parroquias.
El concierto volvió a demostrar que la música y la fraternidad pueden convertirse en instrumentos eficaces de evangelización y solidaridad, uniendo a la comunidad católica en torno a un mismo propósito: hacer posible que más jóvenes vivan la experiencia transformadora de la Jornada Mundial de la Juventud y regresen fortalecidos en su fe para servir a sus parroquias y comunidades.
Voces de los peregrinos
Noelia González, de 25 años, maestra en la Escuela San Judas y parroquiana de Holy Redeemer, destacó el impacto que las peregrinaciones y las experiencias de formación tienen en la vida de los jóvenes. "Cuando tenía la edad de muchos de los que están aquí, las peregrinaciones me ayudaron a comprender que Dios me ama exactamente como soy", afirmó.
González recordó especialmente su peregrinación a Israel y Egipto, donde al subir al Monte Sinaí experimentó profundamente el amor de Dios, así como su participación en el Jubileo en Roma, una experiencia que renovó su apreciación por la Eucaristía.
Aunque fue criada en la fe católica, explicó que durante la adolescencia comenzó a cuestionarse muchas cosas y a compararse constantemente con otras jóvenes, lo que afectó su autoestima. En ese proceso encontró orientación y acogida en los sacerdotes y en su comunidad de fe.
"Nunca me sentí juzgada cuando hablaba con los sacerdotes. Siempre me recordaban que Dios me había creado de manera única y que me amaba mucho más de lo que yo podía imaginar. Eso me ayudó enormemente", expresó.
Las jóvenes Gabriela Cardoza y Deborah Femat, parroquianas de Holy Redeemer y Nuestra Señora de los Dolores, prepararon una variedad de exquisitos postres para recaudar fondos en el recital. Ambas animan a otros jóvenes a involucrarse en la vida de la Iglesia, señalando que este tipo de actividades ofrece experiencias que van más allá de la asistencia dominical a la Misa.
"Es una experiencia muy hermosa que nos permite convivir con jóvenes de nuestra edad, fortalecer nuestra fe y sentirnos parte de la Iglesia universal", subrayó Cardoza, quien viajó a la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa 2023 junto con tres de sus seis hermanos.
Femat, de 18 años, dijo que crecer en una familia comprometida con la fe hizo que participar en la vida de la Iglesia fuera algo natural. "En el mundo de hoy es bonito ver a tantos jóvenes compartiendo el mismo espíritu y darse cuenta de que no estamos solos", afirmó.
La música se convierte en un puente para evangelizar y apoyar a los jóvenes
Más que un espectáculo musical, el concierto ofrecido por los sacerdotes de la Arquidiócesis de Washington se consolidó como una jornada de evangelización y solidaridad en favor de los peregrinos que participarán en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2027 en Seúl, Corea del Sur.
La agrupación, creada en 2023, celebró su tercer año de presentaciones benéficas. Todos sus integrantes fueron formados en el Seminario Misionero Arquidiocesano Redemptoris Mater de Washington y pertenecen al Camino Neocatecumenal. Para ellos, la música representa una herramienta privilegiada para anunciar el Evangelio y acercar a los jóvenes a Jesucristo.
El grupo está integrado por los padres Daniele Rebeggiani, John Benson, Paweł Sass, Jan Pietryga, Mattia Cortigiani, Grzegorz Okulewicz, Pablo Villa, Saulo Vicente, Emanuel Lucero y Philip Ilg.
"Queremos que estos jóvenes descubran que la Iglesia camina con ellos. Ver a sus sacerdotes ofrecer su tiempo, sus talentos e incluso su música para ayudarlos a llegar a la Jornada Mundial de la Juventud es también una forma de anunciar el Evangelio", afirmó el padre David Narváez, responsable técnico de sonido de la banda.
El párroco del Santuario de San Judas Tadeo, padre Paweł Sass, destacó que el concierto permitió mostrar a una Iglesia "viva y vibrante", cercana a las nuevas generaciones. Asimismo, calificó como una bendición la participación de más de 400 personas que respaldaron con su presencia la formación espiritual de los jóvenes. "La fe es una alegría que vale la pena compartir", expresó.
Durante el concierto también se recordó el profundo impacto que la Jornada Mundial de la Juventud puede tener en la vida de los participantes. El padre Phil Ilg, párroco de la parroquia Sagrada Familia y uno de los músicos del grupo, compartió que descubrió su vocación sacerdotal durante la JMJ de Toronto 2002, un testimonio que emocionó al público al recordar que fue su propio padre quien financió aquella peregrinación.
Los asistentes coincidieron en que la iniciativa va mucho más allá de la recaudación de fondos. Gerardo Flores, servidor de la Catedral de San Mateo Apóstol, destacó que actividades como esta fortalecen la fe, promueven la comunión entre los jóvenes y los mantienen cerca de la Iglesia en medio de los desafíos del mundo actual. En tanto, la feligresa Mevis Clark elogió el ejemplo que ofrecen los sacerdotes al combinar la música, la alegría y el servicio para motivar a las nuevas generaciones.
Al finalizar el evento, los organizadores anunciaron que los conciertos continuarán como parte de la campaña para financiar la peregrinación a Seúl 2027, con la esperanza de que un mayor número de jóvenes pueda vivir una experiencia que fortalezca su fe y transforme sus vidas.
