Catholic Standard El Pregonero
Clasificados

Santa Sede: El desarrollo urbano sostenible se centra ante todo en las personas

Cartel de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. EFE

El desarrollo urbano no puede evaluarse únicamente considerando sus edificios o su economía; debe tener en cuenta las oportunidades que cada persona tiene para realizarse en sociedad y contribuir al bien común, subrayó el arzobispo Robert Murphy, consejero de la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas a finales de julio.

Entre los muchos retos vinculados al desarrollo urbano, garantizar que todos tengan un hogar es una prioridad, señaló durante la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2026 sobre la Nueva Agenda Urbana, en el décimo aniversario de su adopción. Cuanto más capaz sea una ciudad de abordar las múltiples formas de pobreza, las desigualdades persistentes y la degradación ambiental, más sostenible será.

"Una sociedad justa requiere un Estado y unas instituciones civiles presentes capaces de trascender la mera lógica de la eficiencia, dirigiendo explícitamente los recursos, la creatividad y las normas en beneficio de los más vulnerables", dijo el arzobispo Murphy, recordando las palabras del papa León XIV en su encíclica "Magnifica Humanitas".

"Si las ciudades y los espacios urbanos no apoyan a quienes viven en la pobreza y a las personas sin hogar, no estarán a la altura de la visión plasmada en la Nueva Agenda Urbana", señaló en su intervención el 28 de julio en Nueva York.

Según las Naciones Unidas, la Nueva Agenda Urbana es una hoja de ruta global para el desarrollo urbano sostenible, inclusivo y resiliente. Aprobada en la conferencia Hábitat III de la ONU, celebrada en Quito, Ecuador, el 20 de octubre de 2016, y respaldada por la Asamblea General de la ONU, establece los principios rectores para la gestión de las ciudades hasta el año 2036.

El décimo aniversario de la adopción de la Nueva Agenda Urbana es un aniversario importante, subrayó el diplomático vaticano, ya que "ofrece la oportunidad de reafirmar el compromiso con el desarrollo de las áreas urbanas al servicio de la persona", porque toda ciudad es, en última instancia, una comunidad de individuos, cada uno con su propia dignidad, que es "un don de Dios" y "debe ser respetada, protegida y promovida".

"La falta de vivienda representa, sin duda, una grave violación de la dignidad humana", enfatizó el arzobispo Murphy.

Y añadió que la falta de vivienda implica "la privación de seguridad, estabilidad, privacidad y sentido de pertenencia", y que "la falta de vivienda socava la capacidad de ejercer muchos derechos humanos fundamentales y, a menudo, atrapa a individuos y familias en círculos viciosos de exclusión y pobreza".

Para el arzobispo Murphy, el "problema de la falta de vivienda" debe interpelar "la conciencia de la comunidad internacional", porque todos deben "poder construir relaciones, cultivar la vida familiar y participar plenamente en su comunidad".

Por esta razón, dijo, un hogar, una vivienda, no debe considerarse "simplemente una mercancía o un activo financiero, sino una piedra angular de la sociedad al servicio del bien común".

De ahí el llamado de la Santa Sede a "una mayor inversión en viviendas accesibles y adecuadas, así como en servicios sociales integrados" y a una "planificación urbana" que aborde "las causas profundas de la falta de vivienda, como la pobreza, el desempleo, la drogadicción, los problemas de salud mental, la desintegración familiar, el desplazamiento y el conflicto", con la participación de "las comunidades locales, la sociedad civil, las organizaciones religiosas" y las propias personas afectadas.

El diplomático vaticano --quien considera necesaria una "solidaridad internacional renovada" para implementar la Nueva Agenda Urbana-- subrayó que se necesitan "políticas de vivienda que fomenten un enfoque integral de la vivienda local" y aborden "los estrechos vínculos entre educación, empleo, vivienda y salud".

Dado que "muchos países en desarrollo", especialmente, los países sin litoral e insulares, tienen "déficits financieros" y una capacidad limitada para gestionar la "rápida urbanización", deben recibir apoyo "mediante una mayor cooperación internacional, transferencia de tecnología, desarrollo de capacidades y financiación adecuada" si queremos "construir ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles para todos".

Como subraya el papa León XIV en "Magnifica Humanitas", "el desarrollo es humano cuando pone en el centro a las personas".

Por lo tanto, concluyó monseñor Murphy, este "principio debería guiar la implementación de la Nueva Agenda Urbana en la próxima década", para que la "solidaridad", la "inclusión" y la "atención a los más necesitados" conviertan a las ciudades en "lugares de encuentro, fraternidad y esperanza".



Cuotas:
Print


Secciones
Buscar